Los hedge funds se hacen de oro con las inversiones en gas y petróleo que ‘nadie quiere’

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Extracción de petróleo

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Los hedge funds se están convirtiendo en los grandes ganadores de las subidas de los precios del petróleo y el gas. Según publica Financial Times, estos fondos de alto riesgo han estado recogiendo silenciosamente las acciones vinculadas a estas materias primas que los grandes inversores institucionales han ido desechando debido a un giro más ecológico de sus carteras. El resultado es que ahora están cosechando enormes ganancias a medida que los precios de la energía aumentan.

El afán de muchas grandes instituciones por adoptar un enfoque ESG (medioambiental, social y de gobernanza) significa que están vendiendo al por mayor acciones de combustibles fósiles, a pesar de que la demanda de algunos de estos productos sigue siendo alta. “Es una idea tan grande y tan fácil”, reflexiona Crispin Odey, fundador de Odey Asset Management, en declaraciones a Financial Times. “Todos ellos [los grandes inversores institucionales] están tan deseosos de deshacerse de los activos petroleros que están dejando sobre la mesa una rentabilidad fantástica”, añade Odey, cuyo fondo europeo ha subido más del 100% en lo que va de año.

Odey ha estado reforzando su posición en valores petrolíferos y de gas este año y tiene importantes participaciones en empresas como la petrolera noruega Aker BP, cuyas acciones han subido alrededor del 43%, y el productor Jadestone Energy, que ha subido un 44%. También ha financiado vehículos que no cotizan en bolsa y que están siendo creados por empresas de materias primas específicamente para comprar activos no deseados que están siendo vendidos por las grandes petroleras.

El alejamiento de los combustibles fósiles por parte de las grandes instituciones ha dejado a menudo a los hedge funds, que se enfrentan a menos presiones para ajustarse a las normas ESG que las empresas de fondos convencionales, entre los únicos compradores. Esto puede presentar oportunidades atractivas, aunque puede dejarlos expuestos a las caídas de los precios de la energía o a nuevas ventas por parte de los grandes inversores.

“La gente no entiende cuánto dinero se puede ganar en cosas que la gente odia”, resume el socio gerente y fundador de Bison Interests, Josh Young, que dice que su fondo evita las “empresas más sucias”.

Bison Interests se ha beneficiado de sus posiciones en empresas como la petrolera y gasística canadiense Baytex Energy Corp y la estadounidense SandRidge Energy, y ha subido un 377% este año antes de comisiones, lo que le sitúa como uno de los fondos de mayor rendimiento del mundo, señala el diario británico.

“Muchas de estas empresas cotizan a múltiplos de flujo de caja muy bajos y con grandes descuentos respecto al valor de reposición de sus activos”, apunta Young. “Hay más personas que conducen coches y scooters de gas [gasolina] que nunca”.

Los grupos de presión

La presión de los lobbys climáticos sobre los inversores institucionales para que dejen de financiar a las empresas de combustibles fósiles se ha intensificado notablemente en los últimos años.

Fondos de pensiones, organizaciones benéficas, iglesias y otros grupos religiosos o universidades, que pueden poseer algunas acciones directamente o a través de los fondos que poseen, se encuentran entre los que se han comprometido a desprenderse de esas empresas como forma de combatir el cambio climático y de cambiar la inversión hacia formas de energía más renovables.

El grupo de activismo climático Divest Invest, que presiona a los inversores para que no realicen nuevas inversiones en las 200 principales empresas de petróleo, gas y carbón y para que vendan cualquier posición de este tipo en un plazo de tres a cinco años, afirma que ha recibido compromisos de más de 1.300 organizaciones que gestionan 14,5 billones de dólares en activos.

Los gestores de hedge funds argumentan por el contrario que la inversión en áreas como la producción de petróleo y gas sigue siendo muy necesaria, como ponen de manifiesto los recientes movimientos en el mercado energético. Los precios del petróleo alcanzaron esta semana su nivel más alto en al menos tres años, mientras que los del gas en el Reino Unido se han multiplicado por más de cuatro.

Las empresas suelen utilizar sus ingresos procedentes del petróleo y el gas para financiar una transición hacia energías más limpias, dicen los gestores de hedge funds, y detener la inversión en estos valores perjudica este proceso. “Los tipos de ESG están causando problemas terribles”, asegura Odey. “Se están asegurando de que las subidas de precios no sean satisfechas por la oferta”.

Renaud Saleur, antiguo operador de Soros Fund Management y Jabre Capital, que ahora dirige Anaconda Invest, explica además que el fenómeno es especialmente llamativo en Europa, donde los inversores han adoptado las preocupaciones sobre los aspectos ESG en mayor medida que en EEUU.

“En Europa, la gente se ha mostrado más dispuesta a tachar en negro la industria del petróleo y el gas. Es una mera estupidez, este [sector] produce dinero para financiar la transición energética”, señala al tiempo que avisa de que estos inversores también están empujando las acciones en sectores como los vehículos eléctricos y el hidrógeno a “niveles insostenibles”.

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