Pablo Iglesias y el presidente cubano Díaz-Canel discuten temas importantes.
La entrevista fue retransmitida por el espacio televisivo Mesa Redonda e incluyó pasajes y momentos históricos de la revolución cubana.
El visitante fue esperado en las propias escaleras de acceso al edificio donde comenzó una charla de tono amigable, sin previo cuestionario, carente de esas preguntas llamadas “incómodas” en recorrido que fue necesario explicarle que la llamativa vegetación obedecía a las remembranzas de la flora en la Sierra Maestra.
No hubo absolutamente ningún detalle de actualidad que escapase en el extenso diálogo sostenido entre Díaz-Canel e Iglesias.
El presidente de la República y primer secretario del Comité Central del partido comunista le hizo un pormenorizado recuento de cómo ha ido en ascenso la hostilidad estadounidense contra la isla y cómo el pueblo cubano ha debido enfrentar las diversas vicisitudes derivadas del cerco petrolero impuesto por la Casa Blanca.
El presidente volvió a calificar la negativa cubana de aceptar que la embajada estadounidense importara el combustible para su funcionamiento. “Inmoral” que quien impone el bloqueo sea ahora la víctima, le precisó.
Iglesias, informado y conocedor de estas dificultades, recibió de manera detallada las afectaciones a la población, así como las diversas maneras de paliar las dificultades y mantener operativos los sistemas de salud, educación y transporte. Este último gracias al sector privado con triciclos eléctricos.
El visitante preguntó y fue informado también de las campañas difamatorias en torno a los profesionales de la salud que brindan sus servicios en el exterior.
Especial atención se le brindó al tema de las relaciones Cuba-EEUU. Sólo una pregunta no fue respondida cuando inquirió quiénes colaboraban con el actual diálogo, “Eso no te lo puedo decir”, la precisó el presidente, quien le hizo saber que se trataba de “un proceso largo. Primero construir un canal de diálogo”.
A repaso también fue la actitud solidaria del gobierno de México, la firme voluntad del empresariado español al que EEUU le prohíbe visitar esa nación con determinada visa y la muerte de los 32 cubanos que formaban parte de la seguridad personal de Maduro y la reacción del pueblo en una convocatoria multitudinaria.
A punto de concluir la charla-entrevista, Pablo Iglesias le confesó a Díaz-Canel: “Ante Trump, soy cubano”.
Iglesias visita la isla en coincidencia con el Convoy Nuestra América, integrado por alrededor de 600 personas solidarias con Cuba, pertenecientes a unas 300 organizaciones de 33 países y que han traído vía marítima toneladas de medicamentos, comida, panales solares y otros insumos necesarios.
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