Llegó Biden y se fue Trump… ¿Pero acabó de verdad la guerra comercial?

El presidente de EEUU, Joe Biden. - Mandel Ngan/Orange County Regist / DPA

El presidente de EEUU, Joe Biden. Autor: Mandel Ngan/Orange County Regist / DPA

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El cambio de inquilino de la Casa Blanca, con la salida de Donald Trump y la llegada de Joe Biden ha reducido la amenaza de nuevas guerras comerciales, pero “la tensión no ha disminuido entre EEUU, la UE y China”. Así lo advierten los analistas de ING en un informe en el que apuntan a que “los exportadores siguen enfrentándose a unos costes más elevados y a una incertidumbre que podría lastrar el crecimiento del comercio tras el impulso de este año por la reapertura de las economías”.

“No se esperaba que la elección del presidente Biden hiciera retroceder el reloj a la época anterior a la guerra comercial, pero sí que ofreciera la posibilidad de una política comercial estadounidense menos adversa, y quizás menos activa”, señalan los expertos de ING. “Pero las cosas no se han desarrollado del todo así”. Al desencuentro entre funcionarios estadounidenses y chinos en una cumbre celebrada en Alaska en marzo le siguió la inclusión de más empresas chinas en la ‘lista’ del Departamento de Comercio estadounidense que les prohíbe exportar a EEUU.

“Con pocos cambios en la postura de EEUU hacia China, es probable que se mantengan los aranceles de la guerra comercial sobre las importaciones chinas y estadounidenses”, cree el banco holandés. Katherine Tai, confirmada hace poco como Representante Comercial de EEUU, está llevando a cabo una revisión de la política comercial hacia China, incluidos los aranceles de la guerra comercial. “Pero es poco probable que los aranceles se reduzcan de forma significativa hasta que EEUU esté convencido de que se han hecho progresos en el tratamiento de la propiedad intelectual extranjera por parte de China, lo que Tai ha sugerido que requerirá otras herramientas legales”, recuerdan los expertos.

Al mismo tiempo, también han aumentado las tensiones entre la UE y China. En marzo, el bloque comunitario recurrió a un reglamento recién aprobado para imponer sanciones a funcionarios y entidades chinas, entre ellas la congelación de activos y la prohibición de viajar. China ha tomado represalias con sus propias sanciones a políticos, funcionarios y académicos de la UE. Como resultado, “el acuerdo de inversión negociado entre funcionarios de la UE y China en 2020 ha dejado de avanzar hacia su ratificación”.

La tercera pata es saber si las relaciones comerciales entre la UE y EEUU han dado un giro. “La amenaza de aumento de los aranceles estadounidenses a los fabricantes de automóviles de la UE terminó con la presidencia de Trump, pero los aranceles estadounidenses a los productos de acero y aluminio siguen siendo una fuente de tensión con la UE, y EEUU se enfrenta a un aumento inminente de los aranceles a sus exportaciones a la UE (cuando Estados Unidos impuso los aranceles en 2018, la UE retrasó parte de sus represalias. En junio de 2021 se acabará el tiempo)”.

En marzo, las dos potencias suspendieron los aranceles en su otra gran disputa comercial, sobre las subvenciones a Boeing y Airbus, “y esto podría seguir ocurriendo en el caso de los aranceles al acero y al aluminio”, espera ING, ya que “ambas partes están de acuerdo en que la causa fundamental de los problemas de competitividad del acero y el aluminio es el exceso de capacidad de China”.

Amenaza para el crecimiento

“El comercio seguirá recibiendo un impulso este año a pesar del aumento de los costes y de las barreras de fondo, a medida que las economías se abran y la congestión disminuya”, cree ING. “Aunque los servicios siguen siendo los más afectados por los cierres, hay bienes importados que intervienen, por ejemplo, en la hostelería. Y la relajación de las restricciones a los viajes permitirá que aumenten los volúmenes de carga aérea, aliviando cierta presión sobre el transporte marítimo. En general, se espera que mejore la congestión en los puertos y la disponibilidad de contenedores vacíos”.

“Pero a más largo plazo, la realidad de las nuevas barreras comerciales puede significar que el comercio no pueda mejorar su crecimiento relativamente débil entre 2016-19, cuando la incertidumbre y los costes aumentaron notablemente”.

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