Banco Central Europeo
La primera es la ‘aceptación del comerciante’, que debe ser amplia, lo que significa que los usuarios deben poder pagar digitalmente en cualquier lugar. A diferencia del efectivo, es probable que una moneda digital tenga “tarifas” por cada transacción y requiera dispositivos dedicados para procesar los pagos, recuerdan los economistas.
Además existen otros problemas. “El efectivo no es práctico en el comercio electrónico, mientras que hacer que la CBDC sea moneda de curso legal puede requerir excepciones para los comerciantes que no tienen el dispositivo necesario para aceptar pagos que no son en efectivo”, recuerda el documento. Por otro lado, la moneda digital “tiene el potencial de modificar el equilibrio del poder de negociación entre comerciantes y proveedores de pagos”.
El segundo factor de éxito se ha definido como ‘distribución eficiente’. Los altos funcionarios del BCE creen que el euro digital debería ser distribuido por intermediarios supervisados como bancos y proveedores de pagos regulados. El documento divide los servicios intermediarios en dos categorías: servicios de incorporación y financiación, que incluirían las operaciones necesarias para abrir, administrar y cerrar una cuenta CBDC, y servicios de pago.
El BCE reconoce que el éxito de este segundo punto puede pasar por “incentivos” a estos intermediarios, que “pueden adoptar la forma de primas pagadas”. En cualquier caso, “los bancos centrales deben definir un modelo de negocio que preserve un panorama de pagos competitivo”.
Por último, la ‘demanda de los consumidores’ es la tercera condición de éxito. Los economistas del BCE creen que los residentes de la zona del euro pueden estar motivados por la opción de utilizar el euro digital en pagos entre pares (P2P) más allá del alcance de las soluciones privadas existentes. La privacidad puede ser otro factor motivador, dicen, señalando que los bancos centrales podrían usar técnicas para mejorar la privacidad sin dejar de cumplir con las regulaciones contra el lavado de dinero.
“Como instituciones públicas e independientes, los bancos centrales no tienen interés en monetizar los datos de pago de los usuarios. Solo procesarían esos datos en la medida necesaria para el desempeño de sus funciones y en pleno cumplimiento de los objetivos y la legislación de interés público”, explican los autores.
“Diseñar una CBDC para lograr los objetivos de manera controlada requerirá considerar en profundidad tanto la naturaleza económica del dinero como medio de pago y depósito de valor, como los ricos ecosistemas de los pagos minoristas digitales”, concluyen los economistas del BCE.
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