Las puertas del mercado laboral se cierran (aún más) para los migrantes

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En la última década, la brecha de empleo entre las personas de fuera de la Unión Europea y aquellas de otros países del bloque comunitario y las nativas se había ido reduciéndose paulatinamente, aunque con altibajos. Sin embargo, el año pasado, marcado por la pandemia de covid-19, la diferencia volvió a aumentar.

En 2020, la tasa de empleo de la UE para las personas de 20 a 64 años era del 61,9% para los no nacidos en la UE, y del 73,5% para las personas nacidas en otro Estado miembro de la UE, así como para la población nativa. Es decir, la tasa era 11,6 puntos porcentuales inferior, según las cifras de Eurostat.

Si se analiza por países, en 2020 la República Checa registró la mayor tasa de empleo de personas nacidas fuera de la UE (82,5%), mientras que la tasa más baja se observó en Bélgica (52,3%). Todos los Estados miembros, excepto cuatro, registraron un descenso en las tasas de empleo de los migrantes de fuera del bloque comunitario entre 2019 y 2020.

En el caso de España, la tasa de empleo para los nacidos fuera de la UE es del 58,6%, muy por debajo del 65% entre los extranjeros de otros países del bloque y del 67,1% entre los nacionales.