“Desde el día anterior a una guardia tienes ansiedad anticipatoria porque tienes que descansar bien, porque no sabemos si vas a estar 17, 18 o 24 horas sin dormir y tienes que estar fresco”. Así lo explica Otis Bisbal, secretaria de la Asociación Médicos Unidos por sus Derechos (MUD), que, en declaraciones a EL BOLETIN, relata cómo afectan estas jornadas obligatorias más allá de la ordinaria, en el día a día de los y las facultativas.
Según señala, esto merma en la atención al paciente. “No es lo mismo la calidad de la atención que le puedes ofrecer cuando llevas 4,5 o 6 horas trabajando que cuando llevas 13”, asegura, y “esto puede producir más errores”.

“Entras un día a las 8 de la mañana y a las 15 horas empiezas la guardia, de la que sales a las 8 de la mañana del día siguiente. Ese día te puedes ir a descansar, pero si no has dormido prácticamente nada, intentas hacerlo, pero también hay cosas que tienes que hacer y vas con el horario cambiado y luego, al día siguiente, a trabajar a las 8 de la mañana”, explica Oti Bisbal. Esto provoca que “vas arrastrando ese cansancio y muchas veces puedes juntar dos guardias y, en casos extremos, tres en una misma semana”.
Estas extenuantes jornadas laborales pasan factura a estos profesionales sanitarios. Tal y como apunta, “hay estudios que dicen que afectan a nuestra salud cardiovascular, a la capacidad cognitiva o, incluso aumenta la mortalidad a la larga”.
“Desde el día anterior a una guardia tienes ansiedad anticipatoria porque tienes que descansar bien”
Además, están los problemas para desconectar. “Es verdad que a lo largo de los años cada uno va buscando su estrategia, como el deporte o la relajación”, pero a “mucha gente le cuesta conciliar el sueño y acaban recurriendo a medicación para dormir”, señala Bisbal.
“El círculo de malos hábitos de sueño, de mal descanso, de ir un poco zombi por la vida se va perpetuando y no te acabas de recuperar”, advierte.






