Las emisiones de CO2 aumentaron en España un 5,9 por ciento en 2021 y un 14% en lo que va de 2022

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Las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) aumentaron un 5,9 por ciento durante 2021 y un 14 por ciento en los cinco primeros meses de 2022, según datos del Informe ‘Emisiones Gases de Efecto Invernadero 2022’ presentado este miércoles por el Observatorio de la Sostenibilidad.

El estudio analiza la estimación de emisiones del año 2021 y de manera particular el primer año desde la entrada en vigor de la Ley de Cambio Climático –que plantea una reducción de las emisiones del 23% hasta 2030–, así como la evolución por sectores desde 1990, considerado el año base y 2020.

El trabajo, realizado por el economista José Santamarta y el ecólogo Fernando Prieto, concluye que las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) crecieron un 5,9 por ciento respecto al año 2020. Aunque los efectos de la pandemia del coronavirus contribuyeron a un descenso significativo de las emisiones, los años previos, en 2018 y 2019 también habían sido ejercicios con las emisiones en retroceso.

Respecto al año base (1990), las emisiones en 2021 aumentaron el 0,3 por ciento, aunque disminuyeron un 34 por ciento respecto a 2005. Los efectos de la crisis desatada por el coronavirus supusieron una «caída espectacular» en 2020 del 12,5 por ciento y en parte de 2021, pero a partir del último trimestre de ese ejercicio, con una recuperación económica notable, las emisiones volvieron a crecer.

Para los firmantes del informe, estos datos reflejan que las emisiones no han conseguido desacoplarse del aumento del Producto Interior Bruto (PIB).

Además, achacan este aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero al repunte del consumo de combustibles fósiles y al transporte por carretera, que se tradujo en un crecimiento de las emisiones del sector del 13,9 por ciento.

Así, el informe destaca el aumento de la quema del carbón para la generación eléctrica en un 3 por ciento; el incremento del gas natural en un 4,9 por ciento y el crecimiento del consumo del petróleo en un 9,2 por ciento. Por otro lado, la producción hidráulica cayó un 3,4 por ciento, la eólica creció un 10 por ciento, la fotovoltaica 37,4 por ciento y la termosolar un 3,7 por ciento.

En términos globales, las emisiones del año base, 1990, alcanzaron las 290,1 millones de toneladas de CO2; las del 2005 ascendieron a 442,3 millones de toneladas de CO2 equivalentes, mientras que en 2020 cayeron a 274,7 millones y en 2021 volvieron a crecer hasta los 291 millones de toneladas, que superan por poco a las de 1990.

Del total de emisiones, un tercio eran las sujetas al Comercio Europeo de Emisiones mientras que los sectores difusos fueron responsables de en torno al 65 por ciento de las emisiones.

«La crisis provocada por la pandemia del coronavirus supuso un paréntesis de casi dos años, pero desde finales de 2021 se asiste a un repunte que ni siquiera el aumento de los precios ha frenado», valora el estudio.

En cuanto a la transición hacia una economía descarbonizada, esta la protagoniza una mayor penetración de las energías renovables, como al eólica, la fotovoltaica y la termosolar que «explican que el aumento de las emisiones no sea mayor», pues solamente la eólica evitó a la atmósfera en 2021 la emisión de 29 millones de toneladas de CO2 equivalente.

En conjunto, de acuerdo con el informe del Observatorio de la Sostenibilidad, España sigue siendo uno de los países industrializados donde más han aumentado las emisiones desde 1990 y sigue necesitando un «importante esfuerzo» para alcanzar los objetivos de reducción de emisiones par 2030 y frenar la aportación al cambio climático.

Por sectores, la energía es el mayor contribuidor a las emisiones y el «auténtico nudo gordiano» puesto que en 2021 representó el 84 por ciento del total si se tienen en cuenta los sumideros de carbono. En concreto, las mayores emisiones se deben a la generación de electricidad y al transporte por carretera, mientras el resto corresponden a las refinerías de petróleo los consumos energéticos de la industria, el transporte aéreo interior, los usos residenciales y los servicios.

Además, los procesos industriales como la producción de cemento, química y metalurgia representaron en 2021 el 9,5 por ciento del total de emisiones, mientras que la agricultura y la ganadería emitieron el 14,9 por ciento del total. Los residuos, por su parte, representan el 5,2 por ciento del total de emisiones de CO2 equivalente, de las que las de metano son las más importantes.

De cara a las previsiones de 2022, el trabajo pronostica que aumentarán «de forma muy notable a pesar de la retórica climática».

Por otro lado, refleja que desde la entrada en vigor de la Ley de Cambio Climático que contempla una reducción de las emisiones del 23 por ciento de aquí a 2030 las emisiones han aumentado en España hasta mayo de 2022 un 9 por ciento. Por sectores, el sector transporte por la carretera las emisiones crecieron un 13,9 por ciento en 2021 y en los meses transcurridos de 2022 (mayo incluido) acumula un 14 por ciento.

Otro aumento destacado es el de las emisiones de los combustibles fósiles para la generación eléctrica desde que entró en vigor la Ley de Cambio Climático el 21 de mayo de 2021: El uso del carbón se ha incrementado un 99,6 por ciento; el gas un 84 por ciento y los productos petrolíferos un 12 por ciento. La parte específica de electricidad por gas habría aumentado un 70 por ciento en el año acumulado, defiende el informe.

Así, Santamarta afirma que las emisiones están más relacionadas con las políticas de las grandes empresas energéticas que con las declaraciones de los políticos. «Por ejemplo, se observa un aumento del consumo de gas natural estos meses a pesar de que la invasión rusa ha puesto en evidencia la necesidad de reducir esta dependencia», ha valorado el economista que añade que la quema de ese gas, aunque sea en pequeña proporción sobre el mix, ha determinado los elevados precios de la electricidad para el consumidor final.

En definitiva, el informe concluye que con los datos preliminares de 2022 España «difícilmente cumplirá sus metas dado el enorme aumento de las emisiones de GEI en los últimos meses», por lo que los autores consideran necesario aumentar las renovables gestionables como la termosolar, la hidráulica de bombeo y la eólica marina, especialmente la flotante.

«La Ley de Cambio Climático no se está cumpliendo en este primer año y la transición energética debe favorecer a todos los ciudadanos aspecto que no se cumple, por ejemplo, con los precios de la energía», asegura Prieto, que reclama potenciar de una forma real y masiva el autoconsumo y las comunidades energéticas; eliminar trabas; aumentar la rapidez en las autorizaciones y establecer precios «ventajosos» para los ciudadanos, comunidades y pymes.

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