Las cuentas que las cotizadas españolas no explican (bien) en sus balances

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La temporada de presentación de cuentas corporativas está en plena ebullición en la Bolsa española. Analistas e inversores escudriñan beneficio ajustado, endeudamiento financiero neto, flujo de caja libre y el tan seguido Ebitda. Sin embargo, ninguna de estas magnitudes, ni otras muchas más, están definidas por norma alguna y su cálculo queda al criterio, con frecuencia poco explicado, de las propias empresas que las usan.

El tan extendido uso de algunas de estas magnitudes alternativas de rendimiento empresarial es tal que cuesta asumir que no existe una palabra sobre ellas en las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) ni tampoco en el Plan General de Contabilidad aplicable en España. Este el hecho sobre el que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha querido hacer hincapié en plena digestión de los balances de negocio del primer trimestre del año de las cotizadas en el parqué nacional.

Algunas de las mencionadas son bien conocidas de la comunidad inversora y, a fuerza de su uso, se han establecido criterios más o menos uniformes para su cálculo. Sin embargo, la proliferación de estas métricas alternativas es cada vez más abundante y mientras las compañías que las usan no escatiman en recursos para su diseño y cómputo, la CNMV las acusa de no haber dedicado “un esfuerzo similar para mejorar la transparencia” de las mismas.

De este modo se recoge en un informe elaborado por Óscar Casado, subdirector del departamento de Informes Financieros y Corporativos de la CNMV, que el organismo supervisor ha incluido en la más reciente edición de su nuevo boletín trimestral. El experto advierte de que el uso de estas métricas se ha disparado “en los últimos ejercicios” a la hora de presentar la evolución de su rendimiento financiero, lo que ha despertado la vigilancia de la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA, por sus siglas en inglés).

El uso de magnitudes alternativas “de forma exageradamente prominente” frente a las que sí se fijan en los criterios de contabilidad aplicables a escala mundial, así como su bautizo a veces con nombres que llevan a la confusión es lo que ha despertado el celo de la CNMV. El objetivo de las iniciativas a seguir frente a este escenario, dice el responsable del informe, no sería “limitar su uso”, sino la fijación de unos principios compartidos que “promuevan su utilidad y transparencia [para] reducir el riesgo de que puedan transmitir información engañosa”.

Las fórmulas de cálculo llegan a variar con el tiempo

Entre las denuncias del supervisor español está el hecho de que la “insuficiente transparencia” practicada por las cotizadas a la hora de usar estas medidas ha resultado en que “los emisores no son consistentes en el tiempo en la forma de cálculo”. Dicho de otro modo, una misma magnitud alternativa se ha calculado empleando criterios diferentes a lo largo del tiempo, lo que el experto denuncia que “dificulta tanto la comparación histórica como la comparación con entidades similares”.

Mientras que a los supervisores les correspondería vigilar que las cotizadas cumplan en lo sucesivo los principios que introducen al asumir uno de estos cálculos, las compañías deberían asumir que estas métricas deben jugar únicamente “un papel complementario a la información que proviene de los estados financieros”. En este sentido, no es extraño ver en las últimas semanas resúmenes de resultados y notas de prensa remitidas también al supervisor que sitúan en primer lugar cifras intermedias que no están fijadas por las normas contables que sí se aplican a partidas como los ingresos netos, los costes de amortización y el beneficio neto.

La trampa de los apellidos “ajustado” y “no recurrente”

El experto va más allá de esta primera aproximación y considera que el supervisor debería incluso analizar “si su utilización es realmente necesaria” y su cálculo lo más simple posible. En este sentido, se entiende una referencia a magnitudes alternativas de reciente creación por varias compañías cuyo objetivo viene a ser subrayar las bondades de su negocio en el momento concreto al que se refieren las cuentas presentadas y despreciar aquellas partidas de los estados financieros que no resultan tan amables.

Al creciente universo de métricas alternativas de rendimiento se suman también otras más asentadas como el resultado operativo, las magnitudes relativas al fondo de maniobra y la liquidez. Asimismo, el alto cargo CNMV pone la lupa en la tan usada denominación de ingresos o gastos “no recurrentes”, que a su entender se aplica de forma incorrecta y “genera muchos incumplimientos de las directrices” contables.

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