La Vigésimo Quinta enmienda vuelve a colarse en el debate político tras el asalto al Capitolio

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sale de la Oficina Oval de la Casa Blanca, en Washington
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La Constitución de Estados Unidos contempla dentro de su entramado mecanismos para destituir al presidente. A menos de dos semanas de que el actual mandatario, Donald Trump, deba ceder el testigo a Joe Biden, surgen de nuevo voces que piden la aplicación de la Vigésimo Quinta enmienda, que supondría una rebelión dentro del propio Gobierno.

El asalto al Congreso norteamericano por parte de seguidores de Trump durante el proceso de certificación de los votos electorales ha vuelto a alentar a quienes consideran que el actual inquilino de la Casa Blanca no debe seguir en su puesto. Los demócratas ya lo intentaron a principios de 2020 sin éxito mediante un juicio político.

Los congresistas Ilhan Omar y David Cicilline han abogado ahora por un nuevo proceso de ‘impeachment’, mientras que otros como Ted Lieu o Ayanna Pressley han reclamado abiertamente que se opte por la vía más rápida para expulsar a Trump del poder, que a día de hoy pasa por invocar la Vigésimo Quinta enmienda.

La citada enmienda, con la que la Constitución se actualizó tras el asesinato de John F. Kennedy, estipula en su sección IV que el vicepresidente –en este caso Mike Pence– y la mayoría de los miembros del Gobierno pueden plantear por escrito al Congreso que el presidente no puede seguir en el cargo.

Pence asumiría en este hipotético caso el poder, mientras que a Trump solo le restaría impugnar el proceso, ya sin margen de maniobra por la inminencia de la toma de posesión de Biden. El vicepresidente no ha dado muestras por ahora de dar este controvertido paso.

La última vez que se invocó esta enmienda fue durante la Presidencia George W. Bush, en dos ocasiones y por razones médicas. En este sentido, no se aplicó la sección IV sino la III, según la cual el presidente puede ceder temporalmente el mando del país a su ‘número dos’ por incapacidad.

Nunca antes se ha aplicado la Vigésimo Quinta enmienda para apartar de forma obligada a un presidente.