La urgencia de perseguir las malas praxis de las telecos

Ceuntas
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España es un país dividido. A menudo nos referimos al término “las dos Españas” para señalar la desigualdad, discrepancia o diferencia sobre un fenómeno concreto de tal forma que se advierten dos grupos contrapuestos afectados de distinta forma por el mismo. La España despoblada y la España urbana, La rica y la pobre, el interior y la costa… hay infinidad de cosas que nos dividen.

Es curioso, los ejes izquierda derecha cada vez están más desdibujados, aunque para determinados temas la conversación se ha polarizado de tal modo que es imprescindible elegir bando. La equidistancia ha dejado de ser una opción. En definitiva, abrazamos el pluralismo y defendemos a capa y espada los matices que diferencian ligeramente nuestra forma de pensar de la de los más cercanos a nuestro eje, pero cuando estalla una guerra ideológica la verdad se reduce a dos bandos, igual que antaño.

No obstante, en este clima de confrontación y desacuerdo, todavía existen determinados temas que nos unen a todos por igual, lo cual, algo casi milagroso, dadas las circunstancias. Sólo nos unen eventos deportivos como una victoria de Nadal, atentados a nuestra cultura como cuando un guiri le echa chorizo a la paella o cosas que nos cabreen y nos afecten a todos por igual.

Y no hay nada que cabree más en este país que tener que realizar cualquier tipo de gestión con una compañía de internet o telefonía. Las malas praxis de estas empresas se llevan sucediendo durante décadas. Es imposible encontrar a un ciudadano que no haya tenido algún tipo de percance con cualquiera de sus contrataciones con una teleco a lo largo de su vida. De hecho, es una realidad tan normalizada que las propias empresas del sector hacen de la triste excepción un atractivo aliciente. Jazztel con su famoso “te quedarás por nuestro servicio técnico” no hace más que patentar que son plenos conocedores y partícipes de un problema endémico.

Muchos españoles cada año acaban entrando en ficheros de morosos por no pagar facturas que consideran ilegítimas, lo cual es un inconveniente a la hora de pedir cualquier tipo de crédito. Por suerte existen sitios donde solicitar préstamos con ASNEF en el caso de que te encuentres en dicha situación y no creas que vaya a cambiar pronto.

Una buena solución sin duda, pero ¿de verdad no se puede hacer nada al respecto? Según Facua, aunque algunos operadores sean peores que otros, lo cierto es que todos se benefician de este sistema fraudulento que vulnera casi todos los derechos del consumidor. Y es que los abusos realizados son tan incontables como incontables son las maniobras de las que se sirven para sacar tajada. Incumplen contratos, aumentan tarifas, dificultan el darse de baja e incluso siguen emitiendo facturas tras cancelar el servicio.

Problemas comunes que en numerosas ocasiones derivan en pleitos en los que el consumidor se acaba dando por vencido ante el disuasorio ejército de abogados de las multinacionales y ante el hastío del que lleva días agotando horas de su vida infructuosamente por una factura de 50€. Es por ello por lo que urge una regulación a fondo del sector de las telecomunicaciones, de tal modo que estas prácticas poco éticas pasen a ser directamente ilegales.

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