El respaldo explícito de altos cargos estadounidenses a distintas formaciones nacionalistas europeas marcó el inicio de una etapa de sintonía política sin precedentes. Sin embargo, trece meses después del regreso de Trump a la Casa Blanca, esa afinidad comienza a mostrar grietas en varios países de la UE y su entorno, donde el discurso soberanista choca con decisiones que afectan directamente a los intereses nacionales europeos.
La política de “America First” empieza a chocar con los intereses nacionales en Europa
Washington legitima a la ultraderecha europea
El punto de inflexión se produjo el 14 de febrero de 2025, cuando el vicepresidente estadounidense JD Vance intervino en la Conferencia de Seguridad de Múnich con un discurso crítico hacia las democracias europeas y su gestión de la libertad de expresión.
Su mensaje fue interpretado como un respaldo indirecto a partidos de extrema derecha, en un contexto en el que varias de estas formaciones habían sido marginadas institucionalmente. A partir de ese momento, los contactos entre Washington y la ultraderecha europea se intensificaron.
El discurso de JD Vance en Múnich marcó un antes y un después en la relación con Europa
Coincidencias ideológicas, límites prácticos
En el plano ideológico, el movimiento MAGA y la ultraderecha europea coinciden en numerosos puntos: rechazo a la inmigración, crítica a los medios tradicionales, oposición a la política climática, cuestionamiento de la UE y combate contra la llamada agenda “woke”.
Sin embargo, el énfasis de Trump en la defensa agresiva de los intereses nacionales de EEUU ha generado fricciones crecientes, especialmente cuando esas decisiones afectan a economías, seguridad o alianzas europeas.
Aranceles, seguridad y política exterior
Las amenazas arancelarias de la Administración Trump han sido uno de los principales focos de tensión. Varios partidos europeos, incluso aquellos ideológicamente próximos a Washington, han reconocido el impacto negativo de estas medidas sobre sus economías nacionales.
A ello se suman la acción militar contra Venezuela, las amenazas sobre Groenlandia y una política exterior percibida como imprevisible, que ha generado incomodidad en países aliados.
Los aranceles y la política exterior de Trump erosionan la sintonía inicial con Europa
Reacciones en los principales países europeos
Las tensiones se reflejan de forma desigual en el panorama político europeo, donde los partidos nacionalistas buscan mantener el equilibrio entre afinidad ideológica y coste electoral.
| País | Partido o líder | Posición actual respecto a Trump | Principal fricción |
|---|---|---|---|
| Alemania | AfD | Distancia creciente | Aranceles y política exterior |
| Francia | RN (Le Pen) | Distanciamiento cauteloso | Derecho internacional |
| Italia | Giorgia Meloni | Relación fluida pero crítica | Política comercial |
| Reino Unido | Nigel Farage | Apoyo personal moderado | Groenlandia y soberanía |
| Polonia | PiS | Admiración ideológica | Rusia y OTAN |
Francia, Italia y Reino Unido ajustan el discurso
En Francia, el Rassemblement National de Marine Le Pen reconoce coincidencias con Trump en la defensa del Estado-nación, pero critica su desprecio por el derecho internacional.
En Italia, la primera ministra Giorgia Meloni, considerada una de las líderes europeas más cercanas a Trump, calificó de error las amenazas arancelarias estadounidenses, marcando distancia pese a la buena relación bilateral.
En Reino Unido, Nigel Farage intenta conservar su vínculo con Trump, aunque ha tratado de matizarlo tras las controversias sobre Groenlandia.
Polonia y el factor Rusia
En Polonia, el alineamiento ideológico con Trump se ve tensionado por su postura favorable a Rusia, en un país firmemente comprometido con Ucrania. Las declaraciones despectivas del presidente estadounidense sobre la misión de la OTAN en Afganistán, donde murieron 44 soldados polacos, provocaron críticas públicas inéditas desde el entorno conservador polaco.
El llamado “dilema Trump” se extiende por toda Europa, obligando a la ultraderecha a elegir entre la afinidad ideológica con Washington y la defensa de sus propios intereses nacionales, en un contexto geopolítico cada vez más volátil.







