La UE se abre a compras centralizadas de gas y reservas estratégicas para paliar la crisis energética

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El alto coste de la energía ya es un problema europeo y no solo de España, Francia o Grecia y durará todo el invierno. La Comisión ha presentado una guía para hacer frente a la situación que no resuelve el problema inmediato y no descarta para el futuro el almacenamiento estratégico de gas, adquirido de forma común entre los 27, para hacer frente a situaciones como la actual en línea con la propuesta del gobierno español.

La respuesta de Bruselas a la crisis energética es más un catálogo de soluciones fiscales, ayudas financieras a empresas y familias, que un plan de choque en profundidad para enfrentarse a las subidas. Por lo tanto, nada que vaya a cambiar a deriva actual a la espera de que el mercado se reequilibre, tal como suponen en Bruselas que ocurrirá en los próximos meses. Solo vagas promesas sobre cambios futuros cuando el alza de precios está apretando a los consumidores ahora.

Las medidas, caja de herramientas en el lenguaje de la Comisión, son las siguientes: ayudas de emergencia a los consumidores con menos recursos; autorizar el aplazamiento temporal del pago de las facturas; establecer salvaguardias para evitar desconexiones de la red; proporcionar reducciones temporales y específicas de los tipos impositivos para los hogares vulnerables (es decir el IVA); proporcionar ayudas a empresas o industrias, de acuerdo con las normas de la UE sobre ayudas estatales; mejorar el alcance internacional de la energía para garantizar la transparencia, la liquidez y la flexibilidad de los mercados internacionales; investigar posibles comportamientos anticompetitivos en el mercado de la energía y pedir a la Autoridad Europea de Valores y Mercados (AEVM) que refuerce el seguimiento de la evolución del mercado del carbono.

Es decir, paliativos pero no medidas de calado ni significativas que afecten de modo directo al control de los precios de la energía. En Bruselas atribuyen al acelerado aumento de la demanda mundial y a las condiciones climáticas, entre otras causas, estas subidas. Y anuncian que estudiarán si hay distorsiones en el mercado de la venta de carbono (ETS) tal como vienen denunciando algunos expertos y que podría afectar también a los precios. Han sido cuidadosos con Rusia, que tiene la llave del gas de Europa y que, según Bruselas, está cumpliendo los plazos de entrega, pese a que Polonia ha acusado al presidente ruso, Vladimir Putin, de distorsionar el mercado con un suministro por debajo de las previsiones.

La comisaria de Energía, la estonia Kadri Simon, encuadró las medidas en una propuesta más amplia que es reducir la dependencia de fuentes externas, tal como se prevé el Pacto Verde, pero será a medio y largo plazo, no con carácter inmediato. Es decir, una apuesta decidida por las energías renovables. Pero los ciudadanos europeos necesitan soluciones ya. En el Consejo de Ministros de Agricultura celebrado el lunes y martes en Luxemburgo ya se advirtió de las graves consecuencias que tendrá para el suministro de fertilizantes, por ejemplo, los drásticos aumentos del precio del gas y de otros combustibles.

Nada, por tanto, de reforma de los mercados eléctricos y de revisión de los sistemas actuales. Por el momento medidas parciales y puntuales que algunos países ya han adelantado por su cuenta pero que no se enfrentan al problema de fondo. Solo una breve mención de que evaluará el diseño del mercado de la electricidad.

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