El debate tuvo lugar durante una cena de emergencia en Bruselas, celebrada la semana pasada y prolongada hasta la madrugada, según revela el New York Times (NYT) citando fuentes europeas. De ese encuentro salió un documento interno que varios funcionarios describen como un manual de actuación frente a una administración estadounidense considerada imprevisible.
La UE asume que la relación con Washington será volátil y prepara respuestas graduales para evitar una escalada inmediata
Mantener la calma y preparar represalias comerciales
El plan acordado por los dirigentes europeos apuesta, en primer lugar, por evitar reacciones impulsivas ante futuras provocaciones de Trump. No obstante, el bloque comunitario contempla amenazar con aranceles de respuesta si EEUU adopta medidas que perjudiquen a los intereses europeos.
Fuentes citadas por el NYT señalan que la estrategia combina mensajes públicos moderados con negociaciones discretas y presión diplomática entre bastidores, con el fin de ganar margen de maniobra sin romper de forma abrupta la relación transatlántica.
Los líderes europeos buscan ganar tiempo y cohesión interna antes de activar contramedidas económicas
Menos dependencia militar y económica de EEUU
Uno de los ejes centrales del plan es reducir la dependencia de Europa respecto a EEUU, tanto en el ámbito militar como en el económico. Sin embargo, los propios líderes reconocen las limitaciones estructurales del proyecto.
Según el NYT, la UE no dispone aún de un plan viable para lograr a corto plazo una autonomía militar plena. A ello se suma un sistema financiero y bancario fragmentado, que dificulta la financiación de grandes iniciativas estratégicas, y un proceso de toma de decisiones lento, marcado por divisiones internas.
| Ámbito estratégico | Principales obstáculos identificados |
|---|---|
| Defensa | Falta de capacidad militar autónoma a corto plazo |
| Finanzas | Sistema bancario fragmentado y financiación limitada |
| Gobernanza | Decisiones lentas y falta de consenso entre países |
La autonomía estratégica europea se perfila como un proyecto a largo plazo, con retos políticos y financieros pendientes
La presión de la OTAN y el mensaje de Trump
El debate europeo se produce en un contexto de mensajes contundentes desde Washington y la OTAN. El pasado 26 de enero, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, advirtió ante eurodiputados que la UE debería dejar de “soñar” con defenderse sin el respaldo de EEUU.
Días antes, durante el Foro Económico Mundial de Davos, Trump criticó abiertamente a Europa, asegurando que el continente avanza en la dirección equivocada y reivindicando a EEUU como el motor económico del planeta.
Estas declaraciones han reforzado en Bruselas la percepción de que la relación transatlántica entra en una nueva fase de incertidumbre, que obliga a la UE a prepararse para escenarios de mayor confrontación política y comercial.







