La UE cede ante EEUU: elimina aranceles agrarios para salvar la automoción con un 15%

Guerra comercial

La UE cede ante EEUU: elimina aranceles agrarios para salvar la automoción con un 15%

La Comisión Europea concede acceso preferencial a productos estadounidenses y amplía la exención a la langosta procesada para lograr que Washington reduzca retroactivamente los aranceles a los vehículos europeos.

Negociaciones EEUU y UE
Negociaciones EEUU y UE
La Unión Europea ha anunciado este jueves una propuesta destinada a frenar la escalada comercial con EEUU. Bruselas plantea eliminar los aranceles a productos industriales y dar trato preferencial a ciertos bienes agrícolas y pesqueros, a cambio de que Washington aplique un arancel del 15% a los automóviles europeos, retroactivo al 1 de agosto.. El acuerdo, fruto de las negociaciones entre Ursula von der Leyen y Donald Trump, refleja la estrategia comunitaria de proteger a un sector considerado vital: el automovilístico europeo. Aunque las concesiones afectan a áreas sensibles como la agricultura, la Comisión defiende que el precio merece la pena si con ello se asegura que los coches fabricados en la UE no sufran cargas superiores al 15%. El objetivo es dar certidumbre a una industria que emplea a millones de trabajadores y representa una parte esencial de las exportaciones europeas. Las concesiones europeas La propuesta comunitaria incluye la eliminación de todos los aranceles sobre productos industriales estadounidenses, una de las principales condiciones impuestas por la Casa Blanca. Además, Bruselas abrirá el mercado europeo a determinados bienes agrícolas y pesqueros no considerados sensibles, lo que implica la entrada de frutos secos, lácteos, carnes y productos del mar con ventajas aduaneras. A ello se suma la decisión de prolongar la exención arancelaria sobre la langosta, que no solo se mantiene para el producto fresco sino que se amplía a su versión procesada. Con estas medidas, la Comisión Europea busca garantizar que EEUU cumpla su parte del trato y rebaje los aranceles sobre la automoción europea. Bruselas elimina aranceles a productos de EEUU para lograr que los coches europeos paguen solo un 15% desde el 1-agosto Un sector en juego: la automoción La clave del pacto reside en que Washington acepte reducir al 15% los aranceles sobre vehículos europeos, un alivio considerable frente al 27,5% que llegó a aplicarse en el último año. Lo más relevante es que esta rebaja se aplicará con carácter retroactivo desde el 1 de agosto, lo que evita que los fabricantes de coches tengan que afrontar sobrecostes millonarios en plena recuperación de la demanda. La industria automovilística europea, encabezada por gigantes como Volkswagen, Stellantis, BMW o Renault, estaba en el punto de mira de las amenazas comerciales de EEUU. El pacto ofrece oxígeno en un momento crítico, pero también deja la sensación de que Bruselas ha cedido más de lo esperado en sectores agrícolas. Sector afectado Situación previa Nueva situación Automoción europea Arancel del 27,5% Arancel del 15% desde el 1 de agosto Productos industriales de EEUU Gravados Eliminación total de aranceles Productos agrícolas y pesqueros de EEUU (no sensibles) Gravados Acceso preferencial Langosta estadounidense Exención temporal Exención ampliada a la langosta procesada Próximos pasos y dudas abiertas La Comisión ha remitido ya la propuesta legislativa al Consejo y al Parlamento Europeo, que deberán validarla en los próximos meses. Mientras tanto, Washington ha condicionado la entrada en vigor de la rebaja arancelaria a que Bruselas cumpla de forma estricta sus compromisos. El debate ahora se centra en el equilibrio del acuerdo. Muchos analistas señalan que la UE ha entregado concesiones importantes en agricultura a cambio de una protección limitada para la automoción. Sin embargo, para Bruselas, evitar que el arancel a los coches se mantuviera por encima del 25% era un objetivo ineludible. El pacto genera alivio en la automoción europea, pero críticas en sectores agrarios por las concesiones a EEUU El acuerdo entre la UE y EEUU supone una tregua comercial que protege al motor de la economía europea, aunque a costa de abrir el mercado comunitario a más productos estadounidenses. Ahora, la atención se centra en el trámite parlamentario y en las compensaciones que podrían exigir los sectores más perjudicados por la apertura. La partida no está cerrada: Bruselas deberá demostrar que esta estrategia garantiza estabilidad a largo plazo sin debilitar a los agricultores europeos.

La Unión Europea ha anunciado este jueves una propuesta destinada a frenar la escalada comercial con EEUU. Bruselas plantea eliminar los aranceles a productos industriales y dar trato preferencial a ciertos bienes agrícolas y pesqueros, a cambio de que Washington aplique un arancel del 15% a los automóviles europeos, retroactivo al 1 de agosto.

El acuerdo, fruto de las negociaciones entre Ursula von der Leyen y Donald Trump, refleja la estrategia comunitaria de proteger a un sector considerado vital: el automovilístico europeo. Aunque las concesiones afectan a áreas sensibles como la agricultura, la Comisión defiende que el precio merece la pena si con ello se asegura que los coches fabricados en la UE no sufran cargas superiores al 15%. El objetivo es dar certidumbre a una industria que emplea a millones de trabajadores y representa una parte esencial de las exportaciones europeas.

Las concesiones europeas

La propuesta comunitaria incluye la eliminación de todos los aranceles sobre productos industriales estadounidenses, una de las principales condiciones impuestas por la Casa Blanca. Además, Bruselas abrirá el mercado europeo a determinados bienes agrícolas y pesqueros no considerados sensibles, lo que implica la entrada de frutos secos, lácteos, carnes y productos del mar con ventajas aduaneras.

A ello se suma la decisión de prolongar la exención arancelaria sobre la langosta, que no solo se mantiene para el producto fresco sino que se amplía a su versión procesada. Con estas medidas, la Comisión Europea busca garantizar que EEUU cumpla su parte del trato y rebaje los aranceles sobre la automoción europea.

Bruselas elimina aranceles a productos de EEUU para lograr que los coches europeos paguen solo un 15% desde el 1-agosto

Un sector en juego: la automoción

La clave del pacto reside en que Washington acepte reducir al 15% los aranceles sobre vehículos europeos, un alivio considerable frente al 27,5% que llegó a aplicarse en el último año. Lo más relevante es que esta rebaja se aplicará con carácter retroactivo desde el 1 de agosto, lo que evita que los fabricantes de coches tengan que afrontar sobrecostes millonarios en plena recuperación de la demanda.

La industria automovilística europea, encabezada por gigantes como Volkswagen, Stellantis, BMW o Renault, estaba en el punto de mira de las amenazas comerciales de EEUU. El pacto ofrece oxígeno en un momento crítico, pero también deja la sensación de que Bruselas ha cedido más de lo esperado en sectores agrícolas.

Sector afectado Situación previa Nueva situación
Automoción europea Arancel del 27,5% Arancel del 15% desde el 1 de agosto
Productos industriales de EEUU Gravados Eliminación total de aranceles
Productos agrícolas y pesqueros de EEUU (no sensibles) Gravados Acceso preferencial
Langosta estadounidense Exención temporal Exención ampliada a la langosta procesada

Próximos pasos y dudas abiertas

La Comisión ha remitido ya la propuesta legislativa al Consejo y al Parlamento Europeo, que deberán validarla en los próximos meses. Mientras tanto, Washington ha condicionado la entrada en vigor de la rebaja arancelaria a que Bruselas cumpla de forma estricta sus compromisos.

El debate ahora se centra en el equilibrio del acuerdo. Muchos analistas señalan que la UE ha entregado concesiones importantes en agricultura a cambio de una protección limitada para la automoción. Sin embargo, para Bruselas, evitar que el arancel a los coches se mantuviera por encima del 25% era un objetivo ineludible.

El pacto genera alivio en la automoción europea, pero críticas en sectores agrarios por las concesiones a EEUU

El acuerdo entre la UE y EEUU supone una tregua comercial que protege al motor de la economía europea, aunque a costa de abrir el mercado comunitario a más productos estadounidenses. Ahora, la atención se centra en el trámite parlamentario y en las compensaciones que podrían exigir los sectores más perjudicados por la apertura. La partida no está cerrada: Bruselas deberá demostrar que esta estrategia garantiza estabilidad a largo plazo sin debilitar a los agricultores europeos.

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