El verano de 2025 pasará a la historia por la magnitud de los incendios forestales. Aunque aún se investigan todas las causas, los climatólogos señalan que la posible influencia de la sequía flash —un fenómeno caracterizado por la transición rápida de humedad abundante a sequedad extrema— habría desempeñado un papel clave. A este escenario se sumaron temperaturas superiores a los 40 grados, vientos de más de 40 km/h y una masa vegetal crecida tras la primavera lluviosa. El resultado: un territorio devastado en tiempo récord.
Una ola de calor inédita en intensidad y duración
La ola de calor que se prolongó del 3 al 18 de agosto fue la más intensa jamás registrada en España, con una anomalía media de +4,6 °C respecto a lo habitual. En Ourense se encadenaron 15 días con máximas por encima de los 37 °C, superando los 40 °C en cinco jornadas consecutivas. León y Zamora vivieron condiciones similares, cerrando julio con una de las anomalías térmicas más elevadas de la península.
La persistencia del calor generó un estrés hídrico extraordinario que, unido a otros factores, podría haber convertido la vegetación en un combustible disponible para las llamas.
El periodo entre el 8 y el 17 de agosto se convirtió en el más caluroso registrado en España desde 1950, activando un riesgo incendiario nunca visto
Sequía flash: un fenómeno bajo la lupa
Tras una primavera húmeda, con abril y mayo muy lluviosos, la llegada del calor extremo pudo provocar un brusco giro climático conocido como latigazo hidroclimático. En apenas semanas, la humedad acumulada desapareció por la elevada demanda atmosférica, dejando suelos y masas forestales en estado crítico.
Los índices de sequía de corto plazo (SPEI a 1–3 meses) situaron a Ourense, León y Zamora entre las zonas más secas de toda España en agosto. Aunque no hay consenso total, varios especialistas consideran que esta sequía flash habría amplificado la intensidad de los incendios.
El cambio repentino de un escenario húmedo a otro extremadamente seco podría haber dejado a los bosques del noroeste en una situación límite
Incendios de sexta generación y meteorología propia del fuego
El viento fue otro enemigo decisivo. Aunque a primera hora del día parecía amainar, por las tardes alcanzaba rachas de más de 40 km/h, lo que impedía la labor de extinción. Muchos de los incendios fueron catalogados como de sexta generación, al generar sus propias nubes de tormenta (piro-cúmulos) e incluso tornados de fuego.
La ausencia de precipitaciones, unida a tormentas secas cuyos rayos originaron algunos focos, agravó la situación en regiones como Extremadura.
Superficie arrasada: un agosto negro para la península
Los incendios del verano de 2025 elevaron la superficie quemada en la UE por encima del millón de hectáreas, con España y Portugal concentrando el 60% del total. En territorio español, el balance provisional supera las 403.000 hectáreas.
El incendio de Molezuelas de la Carballeda, en Zamora, se convirtió en el mayor de la historia reciente con más de 37.000 hectáreas calcinadas. El Gobierno se vio obligado a declarar la preemergencia nacional tras dos semanas en las que se devastaron 358.000 hectáreas.
Factores posibles en los incendios de agosto 2025
Factor | Impacto principal |
---|---|
Ola de calor extrema | +4,6 °C sobre la media; máximas >40 °C en Ourense, León y Zamora |
Sequía flash (hipótesis) | Latigazo hidroclimático; índices SPEI inéditos en el noroeste |
Vientos intensos | Rachas >40 km/h que reactivaban los frentes cada tarde |
Incendios de 6ª generación | Pirocúmulos y tornados de fuego; meteorología propia del incendio |
Superficie afectada | 403.000 hectáreas en España; 37.000 en Molezuelas (Zamora) |
La hipótesis de la sequía flash ha cobrado fuerza entre los expertos como una de las posibles explicaciones a la magnitud de los incendios forestales de agosto de 2025. La combinación de calor extremo, vegetación abundante y vientos erráticos creó un escenario ingobernable para los equipos de extinción. Aunque todavía se analizan todos los factores, este episodio marca un antes y un después en la gestión forestal y en la adaptación al cambio climático, que podría aumentar la frecuencia de episodios similares en los próximos años.