La realidad de las residencias públicas de Madrid en verano: “Obsoletas y bajo mínimos”

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La muerte de una anciana de 93 años en una residencia pública de la localidad madrileña de Arganda del Rey ha puesto de manifiesto la cara menos conocida de estos centros. Una realidad que se resume en la existencia de plantillas “obsoletas” que están “bajo mínimos” y “que no cumplen, ni de lejos, las recomendaciones que marca la Ley de Dependencia”. Algo que empeora con la llegada del verano.

Así lo denuncia el Sindicato de Enfermería (SATSE), que afirma que se ha convertido en “un lujo encontrar una residencia que cuente, por ejemplo, con dos enfermeras en el turno de noche a pesar de que lo normal es que, en estos casos, cuenten con más de 500 residentes a su cargo”. Esto ha provocado que cuando una trabajadora cae enferma haya tenido que ser “su compañera la que ha tenido que atender a todos los residentes ya que lo normal es que no se cubran las bajas”.

Y esto se debe, entre otras cosas, según SATSE, a que las plantillas “están diseñadas hace más de 20 años”. Esto provoca que residencias que en un principio estaban destinadas a “residentes válidos” (que requieren una mínima atención) continúen con los mismos trabajadores a pesar de que la mayoría sean “no válidos”.

“Es lamentable”, afirma el sindicato, “que tengan que ocurrir hechos” como el fallecimiento de una anciana conocido esta semana, cuya pierna quedó atrapada en la cama y tuvo que ser amputada, “para que se tomen medidas”. No obstante, a pesar ello, desde SATSE vaticinan que el Gobierno de la Comunidad de Madrid que preside Cristina Cifuentes “continuará en la misma línea”. Y viene lo peor.

La “precaria” situación que a lo largo del año atraviesan las residencias públicas madrileñas se agrava en el verano. “Las vacaciones no se cubren y son los propios enfermeros los que deben suplir la falta de sus compañeros”, señala SATSE, que destaca que “las malas condiciones laborales (económicas y profesionales) hacen que casi nadie quiera trabajar en las residencias públicas dependientes de la Consejería de Asuntos Sociales”.

“Los trabajadores que hay dan el máximo de su profesionalidad para paliar la situación, que exige más plantillas ya que las existentes son insuficientes para cubrir los estándares mínimos”, denuncia el Sindicato de Enfermería.

Asimismo este colectivo apunta que la externalización del mantenimiento de las residencias públicas ha provocado también “problemas sanitarios añadidos”, ya que el servicio externo de mantenimiento no soluciona las averías con la urgencia con la que debería hacerlo. De esta manera, los residentes han tenido que soportar altas temperaturas en alguna ocasión por averiarse el aire acondicionado en un fin de semana “y no se ha podido arreglar hasta bien entrada la semana” con el consiguiente peligro de deshidratación.

Para SATSE, es necesario atajar esta situación y hasta que ocurra “anima” a trabajadores y familiares de residentes a denunciar situaciones que crean “inaceptables”.

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