“Se trata de una enfermedad no zoonósica, es decir, las personas no son susceptibles a la infección ni por contacto con los animales ni por ingestión de productos derivados de ellos”, explica el departamento de Luis Planas. Según recuerda, está considerada por la UE como enfermedad de categoría A, por lo que los Estados miembros deben adoptar medidas precisas para lograr su control y erradicación lo antes posible en las zonas afectadas.
En este sentido, desde el ministerio se solicita al sector a que extreme todas las medidas de bioseguridad y vigilancia en las explotaciones de ganado porcino y jabalíes, y en el transporte de animales. Asimismo, remarca la obligación de comunicar a los servicios oficiales de las comunidades autónomas sobre cualquier sospecha que se detecte, tanto en jabalíes silvestres como en explotaciones de ganado porcino en todo el territorio nacional.
Además, se han iniciado ya las investigaciones sobre el posible origen de la enfermedad detectada en estos animales salvajes.
La PPA se encuentra presente en la UE, desde su entrada en los países bálticos y Polonia proveniente de Rusia en 2014. En la actualidad, expone en una nota, afecta a las poblaciones de jabalíes silvestres y, en algunos casos, a explotaciones de cerdos domésticos en un total de 13 países (Italia, Alemania, Polonia, Estonia, Letonia, Lituania, Eslovaquia, República Checa, Hungría, Grecia, Rumanía, Bulgaria y Croacia).
Desde que la enfermedad entró en la UE, Bélgica, Suecia y la República Checa lograron su erradicación tras aplicar estrictas medidas de control y vigilancia en poblaciones de jabalíes silvestres, tras una incursión puntual por salto a larga distancia, como ha sido el caso detectado en España.





