La parálisis institucional deja en el «abandono» a decenas de migrantes en Bilbao

Foto de Ongi Etorri Errefuxiatuak
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Bilbao, martes 3 de julio, noche cerrada. Tres mujeres guineanas y tres niños migrantes acaban de llegar en autobús de Motril (Granada). Están de paso, en la calle, nadie les ha recibido, nadie les espera. El ayuntamiento de la villa parece haberse puesto de perfil dejando la suerte de estas personas en manos de la solidaridad de la ciudadanía y de los colectivos sociales (Ongi Etorri Errefuxiatuak).

Hace dos meses, la capital vizcaína recibió a más de 60.000 personas durante las finales europeas de Rugby. Nadie habló de avalanchas ni de oleadas. Aquella situación era una “oportunidad” para la ciudad que no escatimó en acogida. Las autoridades municipales decidieron instalar un camping provisional en las instalaciones deportivas de El Fango.

Tiendas y facilidades para los aficionados al rugby. Un centro de día “paupérrimo, que parece una lonja” para las personas migrantes que están de paso. Espacio que solo cuenta con 48 camas (24 literas), un microondas y no dispone de duchas.

Así lo asegura a EL BOLETÍN un miembro de la plataforma Ongi Etorri Errefuxiatuak que lleva tres días durmiendo con ellos y ellas.

“Existe una falta de planificación alarmante”, lamenta al mismo tiempo que cuestiona que esa ‘dejadez’ institucional pueda ser voluntaria. “¿Para generar caos y miedo?”, se pregunta.

La realidad es que las instituciones parecen mirar hacia otro lado. Ha sido principalmente la solidaridad de la ciudadanía la que ha garantizado la comida, bebida, higiene y techo – muchos han ofrecido sus casas – a las cerca de 70 personas migrantes. La mayoría de ellos de Guinea-Conacry.

El sindicato vasco LAB asegura que el SMUS (Servicio Municipal de Urgencias Sociales) está colapsado y que “30 personas han quedado fuera del sistema de ayudas y gracias a la colaboración y organización popular, se les ha buscado otro sitio. Si no fuera por la respuesta popular, esas personas estarían en la calle pasando la noche”.

“Los mensajes de la sociedad vasca están siendo muy positivos, al contrario que las autoridades”, afirma a este diario el miembro de Ongi Etorri Errefuxiatuak. La llegada en los últimos días es más numerosa que en otras situaciones, “pero no es ninguna avalancha”.

Llegan de Motril y Tarifa en autobuses supuestamente fletados por el Ministerio del Interior, insinúa esta organización de acogida. La mayoría de los migrantes aterriza en Bilbao – o en otras ciudades próximas a la frontera – con la intención de pasar unos días y seguir el camino hacia centro Europa.

“Les contratan un bus y los envían sin ninguna coordinación con las instituciones locales. No hay notificación alguna, y si la hubiera, sería aún más grave, teniendo en cuenta el abandono que les ofrece el Ayuntamiento de Bilbao, la Diputación de Bizkaia y el Gobierno Vasco”, denuncia.

La situación que vive Bilbao no es una emergencia social ni una crisis. “Es estructural y hay falta de respuesta para el acogimiento. Ya había antes personas con derecho a asilo en situación de calle”, recuerda la plataforma.

En ese sentido, Ongi Etorri Errefuxiatuak pide a las instituciones la creación de un plan de acogida integral que aporte recursos asistenciales, sanitarios, psicosociales y jurídicos para estas personas migrantes que están de paso, y olvidados.

“La realidad que estamos viviendo en los últimos días es consecuencia directa de la dejación del Ayuntamiento de Bilbao y del Gobierno Vasco. No han activado ningún recurso especifico y están eludiendo sus responsabilidades sobre el tema”, sentencia el sindicato LAB.