La pandemia obliga al FMI a replantearse los procesos de reestructuración de deuda soberana

Christine Lagarde, directora gerente del FMI
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El FMI analiza en su nuevo informe posibles instrumentos innovadores para reestructurar la deuda soberana. De este modo, se pretende ayudar a los acreedores y deudores a llegar a un acuerdo sobre cómo reestructurar la deuda, además de hacer la cartera de deuda de un país “más resiliente frente a shocks futuros”.

La llegada de la pandemia ha provocado un enorme shock económico. Motivo por el que los países de ingreso bajo y varios mercados emergentes “se encuentran en medio de una crisis de deuda o con alto riesgo de sufrirla”, aseguran desde el FMI.

En las economías avanzadas los niveles de deuda soberana, se proyecta que aumenten en un 17% el PIB. Mientras en los mercados emergentes lo aumentarán sobre el 12% y los países de bajo ingreso el 8%, tal y como estima la institución.

Los acreedores podrían “estar menos dispuestos a aceptar un derecho de crédito de desvalorizado de forma permanente, ya que las perspectivas de que un deudor soberano tenga capacidad de atender el servicio de su deuda son más inciertas que nunca”.

El mercado de deuda soberana arrastra la necesidad de una innovación, por lo que la pandemia podría ser la fuerza que impulse a realizar dicha innovación. “Los instrumentos de deuda que ajusten los pagos a los acreedores según la solidez futura de la entidad soberana podría servir para romper este circulo vicioso”, afirman desde el FMI.

Dado que ahora mismo las economías se encuentran en pleno proceso de desaceleración, “cualquiera de estos instrumentos de deuda supeditados a la situación futura mantendrían el alivio de la deuda que un país haya obtenido en la reestructuración”. En una reactivación, aportarían automáticamente a los acreedores una compensación adicional a medida que mejore la capacidad de pago del país, como manifiesta el informe del FMI.

Persisten dificultades para implementar los instrumentos de deuda supeditados a la situación futura, ya que existen numerosas inquietudes que para abordarlas habría que vincular las variables del estado, tales como el crecimiento del PIB, precios de materias primas etcétera.

Sin embargo, la utilización de estos mecanismos de forma más amplia y la homogeneización de los términos y condiciones “permitirían a los inversionistas comprender mejor los contratos supeditados a la situación futura, mejorando la formación de precios y promoviendo la negociación en el mercado secundario”, afirman desde la entidad presidida por Christine Lagarde.

“La dificultad que persiste es la definición adecuada del factor o hecho desencadenante. Una posibilidad es vincular las futuras suspensiones de la deuda del sector privado a las del sector oficial, ya que esto serviría como una señal debidamente clara de la gravedad de la crisis”.

Por otro lado, “una reestructuración ofrece una oportunidad única para canjear todo el stock de deuda por nuevos títulos valores que contemplen estos mecanismos, manteniendo a todos los acreedores en igualdad de condiciones”, manifiesta el FMI.

Por último, los instrumentos de deuda supeditados a la situación futura “pueden resultar útiles en determinadas situaciones pero se requieren también otras formas integrales”, aclara el estudio de la entidad.

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