La OPA de Abertis sitúa a España en el blanco de las grandes operaciones corporativas

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Los papeles del juego empiezan a cambiar. Después de años en los que las empresas españolas han sido las protagonistas de operaciones corporativas para engordar negocio fuera de sus fronteras domésticas, grandes firmas internacionales comienzan a apuntar hacia España para crecer. La puja de Atlantia por Abertis confirma el giro del mercado.

El escenario de estabilidad política que se ha conseguido con la renovación de Mariano Rajoy al frente del Gobierno español es uno de los factores clave para que España haya vuelto a figurar entre los destinos predilectos de operaciones corporativas transnacionales. En este sentido, a pesar de la fragilidad de la minoría del partido gobernante, su continuidad frente a las dudas del pasado y la incertidumbre hasta hace poco reinante en países como la vecina Francia han premiado a esta ladera de los Pirineos.

A lo largo de los últimos doce meses, el volumen de operaciones de fusión y adquisición con objetivo en empresas españolas ha engordado un 57% con respecto al mismo periodo temporal un año antes. El montante asociado a estos movimientos, siempre según datos recopilados por Bloomberg, alcanza los 57.000 millones de euros. Una cifra que encuentra su principal respaldo más allá de la política en la progresiva mejora de previsiones macro que se han dibujado para la economía nacional desde diferentes organismos locales y foráneos.

En este escenario, la puja amistosa presentada por Atlantia sobre Abertis para crear un coloso de la gestión de vías de peaje se presenta como punta de lanza de este cambio de tendencia. Hay que recordar aquí que los 16.340 millones de euros que los italianos han puesto sobre la mesa por la cotizada española llegan después de una activa política de inversiones en el mercado italiano y francés por parte de la presidida por Salvador Alemany.

Si la oferta pública de adquisición sobre Abertis alcanza el éxito, esta sería la mayor operación sobre una compañía española con origen en el extranjero desde que la también italiana Enel se hizo con el disputado control de la eléctrica Endesa. Bien es cierto que en aquella ocasión, la puja llegó de la mano de la cotizada española Acciona, que después se retiró del accionariado de la compañía energética dejando a los romanos con una posición de control prácticamente absoluto sobre su capital y consejo.

La lista de grandes operaciones cerradas en los últimos meses tiene otros tres hitos que merecen mención explícita. El primero de ellos, la compra de IDC Salud por parte del grupo sanitario alemán Fresenius por 5.760 millones de euros. Segundo, la entrada del fondo especializado canadiense de infraestructuras GIP Partners en Gas Natural mediante la inyección de unos 3.800 millones de euros. Por último, y más recientemente, el cierre de la fusión de la vizcaína Gamesa con los negocios eólicos de la también germana Siemens para crear un gigante de la energía eólica e escala global.

En la última década, el montante más elevado destinado por compañías españolas a ganar fuerza más allá de su mercado doméstico ha sido el año 2014. A lo largo de ese ejercicio, según las cifras que aporta la agencia de información económica, las firmas nacionales destinaron más de 20.000 millones de euros a ganar cuota de mercado internacional, con foco especialmente en Latinoamérica.