En un esfuerzo por hacer frente a su delicada situación financiera, la ONU recortará puestos no ocupados y contratos temporales para minimizar el impacto sobre su personal estable. La medida coincide con otras decisiones como la rescisión de contratos de alquiler y el cierre temporal del Café de la Paz, símbolo de la vida cotidiana en la sede de Nueva York.
Estas posiciones corresponden a plazas no cubiertas por diversas circunstancias, como excedencias, bajas prolongadas o retrasos en la sustitución de personal. También se verán afectados contratos de obra o servicios, minimizando así el impacto sobre los empleos más estables de la organización
Recortes centrados en puestos vacantes y contratos externos
El portavoz Dujarric subrayó que la reducción del 20% afecta a puestos y no directamente a empleos de la plantilla fija, pues muchos de esos cargos están actualmente vacantes o cubiertos mediante contratos de obra con personal externo.
Medidas adicionales: cierre de sedes y servicios
La ONU también se desprenderá progresivamente de edificios alquilados fuera de su sede central. Según explicó Dujarric, ya se han rescindido contratos de alquiler en tres edificios y está previsto hacer lo mismo con otros inmuebles.
A pesar de que las contribuciones de los estados están definidas en la Carta Fundacional y no dependen de la política interna de los países, el impago tiene consecuencias: la pérdida del derecho a voto en la Asamblea General, como ya sucede con Venezuela
Como reflejo de esta política de contención, el Café de la Paz, un lugar emblemático frecuentado por el personal, cerrará durante todo el segundo semestre de este año debido a la actual crisis financiera.
Crisis financiera agravada por las políticas de EEUU
La crisis económica de la ONU no es nueva, pero se ha intensificado por las políticas adoptadas por EEUU durante la presidencia de Donald Trump. Su salida de la OMS, la retirada de ayudas humanitarias y los retrasos en el pago de sus contribuciones han incrementado las dificultades de la organización.