Los glaciares se han convertido en uno de los grandes termómetros de la crisis climática. La jornada internacional impulsada por la ONU y respaldada por organismos como la UNESCO vuelve a poner sobre la mesa el deterioro acelerado de estas masas de hielo, claves para el equilibrio ambiental y para el abastecimiento hídrico de amplias regiones del planeta.
La ONU subraya que la pérdida continua de glaciares está contribuyendo al aumento del nivel del mar y agravando riesgos que van mucho más allá de las zonas de montaña. Entre ellos figuran la escasez de agua, la presión sobre la agricultura, la afectación a ecosistemas y el incremento de amenazas para poblaciones costeras.
El retroceso de los glaciares ya no es solo una señal del calentamiento global, sino también un factor que afecta al suministro de agua, a la biodiversidad y a la seguridad de millones de personas
Según los mensajes difundidos por Naciones Unidas y la UNESCO, más de 2.000 millones de personas dependen del agua procedente del deshielo de glaciares y nieve. Ese recurso resulta crucial para el consumo humano, la producción agrícola, la generación hidroeléctrica y el mantenimiento de numerosos ecosistemas.
| Indicador clave sobre glaciares | Dato comunicado por organismos de la ONU |
|---|---|
| Subida del nivel del mar desde 1900 | 20 centímetros |
| Glaciares que podrían desaparecer antes de 2050 | Un tercio del total actual |
| Población que depende del deshielo y la nieve | Más de 2.000 millones de personas |
| Ritmo estimado de pérdida de hielo | Equivalente a tres piscinas olímpicas por segundo |
Naciones Unidas define los glaciares como “centinelas helados” de la naturaleza y los presenta como reservas críticas de agua dulce y como indicadores de la salud del planeta. Su retroceso, impulsado por el aumento de las temperaturas globales, amenaza con alterar de forma profunda los ciclos hídricos en numerosas regiones.
El sistema de Naciones Unidas remarca además que la criosfera almacena alrededor del 70% del agua dulce de la Tierra, pero se está reduciendo con rapidez. Esa tendencia tiene implicaciones directas sobre el abastecimiento futuro y sobre la frecuencia e intensidad de ciertos fenómenos extremos.
La pérdida de hielo compromete una reserva natural básica para millones de hogares, para la actividad agrícola y para sectores económicos enteros
La advertencia llega en un momento en el que la comunidad internacional intenta reforzar la visibilidad del problema. El Día Mundial de los Glaciares se observa cada 21 de marzo y forma parte de la agenda internacional para impulsar medidas de conservación y adaptación frente al deterioro de la criosfera.
La ONU alerta de que el retroceso “alarmante” de los glaciares puede traducirse también en un probable aumento de desastres naturales, como inundaciones y deslizamientos de tierra. El impacto, según sus organismos, se extiende en cascada a los medios de vida, las economías y la biodiversidad.
Además del efecto sobre el nivel del mar, la desaparición progresiva del hielo puede alterar ríos, lagos y acuíferos, con consecuencias sobre comunidades enteras que dependen de esos recursos para su actividad cotidiana. La presión se deja sentir especialmente en áreas de montaña, pero también en territorios alejados de los glaciares y en franjas costeras vulnerables.
La ONU vincula el deterioro glaciar con una mayor exposición a inundaciones, deslizamientos y desequilibrios hídricos en distintas regiones del mundo
| Principales riesgos asociados al retroceso glaciar | Efecto señalado por la ONU |
|---|---|
| Menor disponibilidad de agua dulce | Presión sobre consumo, agricultura y energía |
| Aumento del nivel del mar | Mayor riesgo para zonas costeras |
| Inestabilidad en áreas de montaña | Más probabilidad de inundaciones y deslizamientos |
| Daño ambiental | Pérdida de biodiversidad y alteración de ecosistemas |
Ante este escenario, Naciones Unidas reclama “medidas ambiciosas” para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. El mensaje oficial insiste en que la protección de los glaciares exige acelerar la acción climática y reforzar la cooperación internacional para limitar un deterioro que ya se considera evidente.
La advertencia de la ONU se produce este sábado 21 de marzo de 2026, en la segunda celebración consecutiva del Día Mundial de los Glaciares, con el objetivo de recordar que la pérdida de hielo ya tiene efectos medibles sobre el planeta y sobre miles de millones de personas.
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