La maternidad retrasada por la falta de tiempo: “Nunca es un buen momento para tener un hijo”

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El hijo de Teresa Escudero nació cuando ella tenía ya 41 años. Médica de familia y socia de la asociación El Parto es Nuestro, tuvo que retrasar su maternidad en pos de conseguir sacar adelante su carrera profesional. “Medicina son seis años, después viene el examen Médico Interno Residente (MIR), luego la residencia”, recuerda Escudero. Una vez termino esa etapa de su vida se encontró con una situación laboral precaria. “Yo habría querido tener a mi hijo mucho antes, pero las circunstancias son las que mandan”, explica. Finalmente, se “lio la manta a la cabeza” y se quedó embarazada. Para ella, uno de los factores que le obligó a retrasar su maternidad, fue la falta de tiempo: “Te condiciona no saber que le vas a poder dedicar el tiempo que a ti te gustaría a tu hijo”.

La misma línea de opinión tiene Laia Mestre, socia de la asociación PETRA Maternidades Feministas. “Nunca es un buen momento para tener un hijo”. Para Mestre, a las mujeres les cuesta mucho encontrar un trabajo que sea estable y bien pagado. Además, pesa también la presión social de que la vida de las futuras madres finaliza cuando conciben. “Todo esto lo vas pensando cuando te quieres quedar embarazada e influencia en tu decisión. Pero al final el deseo de tener hijos es más fuerte”, establece.

El trabajo es el gran condicionante a la hora de tener tiempo o no para criar a los hijos. Según Teresa Escudero es complicado equilibrar el desarrollo de la carrera de la madre con la crianza. “No tenemos muchas opciones”, denuncia: “Ni hay suficientes guarderías, ni ayudas para cuidados externos”. “Se nos niega el derecho a cuidar de nuestros propios hijos y se nos fuerza a volver al empleo a las 16 semanas”, añade Laia Mestre de PETRA.

Según Mestre, las madres que quieren seguir empleadas tienen que recurrir a su familia para que les puedan cuidar a su descendencia, lo que supone un problema, ya que las redes familiares son cada vez más escasas. “No hay familias extensas para poder hacer una crianza en tribu. Antes siempre había tías, primas o abuelas que te podían echar una mano. Ahora cada vez estamos más solas”, matiza la socia de PETRA. Además, cree que esta situación irá cada vez a peor. En este sentido, Escudero valora que se da poca importancia a los cuidados. “Todo te lo tienes que comer tú, tienes que asegurarte una independencia económica, una guardería o alguien que te cuide al niño mientras estás en el trabajo”, comenta la médica de familia.

El gran enemigo de las familias monoparentales: el tiempo

“Como madre monoparental el tiempo nos condición al vida”, explica la presidenta de la asociación Madres Solteras, Miriam Tormo. Para ella, las familias monoparentales tienen que hacer frente a la maternidad y a todos los imprevistos de una casa, solas: “La falta de tiempo es nuestro condicionante, llevas encima todas las responsabilidades de un hogar. Tu vida desde que te levantes hasta que te acuestas es estar en una casa con un menor”.

Desde Madres Solteras valoran que las mujeres que deciden concebir solas lo hacen en edades en torno a los 39 años. A esto se añade que en muchas ocasiones no es un deseo, sino una situación sobrevenida. “Son realidades complicadas. Madres migrantes que están solas con sus hijos o situaciones en las que uno de los miembros de la pareja desaparece”, complementa.

El tiempo o lo tienes o lo pagas. El problema es que muchas veces no podemos pagar el precio”, recuerda Tormo. “Para ingresar tienes que seguir trabajando y manteniéndote laboralmente activa”, añade. Según la presidenta de la asociación Madres Solteras la reducción de la jornada laboral no es la solución en las familias monoparentales, ya que ingresarían menos a final de mes. A esto suma, que no se pueden permitir quedarse sin un empleo. “Una vez se acaba la prestación por desempleo, todo se complica, porque si dejas de tener dinero, dejas de pagar cuidados”, sentencia.