“La libertad que defiende Ayuso es la libertad de la barra libre para el contagio comunitario”

Agustín Moreno, profesor, activista y número cinco de la lista de Unidas Podemos al 4M.

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Profesor jubilado, activista de la Marea Verde e histórico sindicalista. Agustín Moreno tiene un extenso currículum a sus espaldas, al que suma ahora la posibilidad de ser diputado en la Asamblea de Madrid. Es uno de los fichajes de Pablo Iglesias para la lista de Unidas Podemos a las elecciones del 4 de mayo. Un salto que da para “frenar que la derecha gobierne” en la región.

Así lo explica en esta entrevista a EL BOLETIN en la que alerta sobre la situación de “emergencia” que sufre la educación en Madrid. Y esto pasa, afirma, por una política centrada en “reducción del gasto” y “privatizaciones en sesión continua”. Además, denuncia la “incompetencia” del Gobierno de Ayuso, a la que ve como “una presidenta de poca consistencia que parece dirigida por su spin doctor, Miguel Ángel Rodríguez, y por las élites económicas”.

Moreno llama a la movilización de los barrios “obreros y populares” y las zonas del sur de la región, y envía también un mensaje a algunos ministros y ministras respecto a la derogación de la reforma laboral.

-Pregunta obligada: ¿qué le ha llevado a dar este paso?

Mi compromiso con la lista de Unidas Podemos es porque creo que en la Comunidad de Madrid se está viviendo una situación excepcional y todos los que podamos aportar para frenar que la ultraderecha gobierne en Madrid y, sobre todo, para crear un Madrid nuevo, hay que hacerlo. Soy una persona comprometida en muchos campos y he salido un poco de mi etapa de confort y no podía decir que no. Lo he hecho con mucha convicción y con ganas de cambiar las cosas.

-Ha sido profesor en un instituto de Madrid y es un reconocido activista de la Marea Verde. ¿En qué situación está la educación en la Comunidad?

Estamos ante una emergencia educativa. Llevamos casi cinco lustros de un ataque continuo a la educación pública. El derecho a la educación es un derecho fundamental y que los poderes públicos, en este caso, la Comunidad de Madrid, tiene que garantizar en condiciones de igualdad y calidad, pero no está sucediendo así. La política que se ha seguido es una política basada en dos ejes de agresión a la escuela pública: por un lado, la reducción del gasto; por otro, unas privatizaciones en sesión continua, que no significa vender los colegios, sino ir vaciándolos de alumnos para llevarlos hacia el sector privado. Un sector privado que encima estamos sosteniendo con fondos públicos entre todos. A esto hay que ponerle fin, porque nos merecemos otro tipo de educación. Una basada en la igualdad, en la calidad, en el carácter universal y gratuito que tiene que tener y basada en los elementos fundamentales que tiene como finalidad la educación, que es contribuir a que las personas tengan un desarrollo integral en todos los planos.

-Y se avecinan más recortes. Sindicatos y colectivos educativos advierten de la supresión de aulas de la oferta en centros públicos. También denuncian falta de docentes.

Es una privatización que no cesa. Y no cesa porque lo que va buscando esta derecha es hacer un negocio económico, pero, sobre todo, un negocio ideológico. Parten de un axioma totalmente falso, que es que hemos tenido una educación por encima de nuestras posibilidades. Ningún país, ninguna sociedad, ninguna comunidad tiene una educación excesiva. Como mucho pueden tener la gran virtud o ventaja de convertirse en una fábrica de talento. En Finlandia el 100% de la educación es pública y se gasta un 7% del PIB, Madrid solo se gasta el 2,2% siendo la comunidad más rica de todo el Estado español. La educación debe ser lo primero.

«Ayuso parece dirigida por su spin doctor, Miguel Ángel Rodríguez, y por las élites económicas»

-Con motivo de la aprobación de la LOMLOE, el PP, y en concreto, la Comunidad de Madrid, está haciendo bandera de la defensa de la concertada. ¿No es una manera de priorizarla sobre la pública?

El estilo de la presidenta Ayuso es un estilo de montar bronca por todo por razones electorales. También lo hace en materia educativa con la LOMLOE, que es una ley interesante que pone fin a algunos disparates de la Ley Wert. Como antes decíamos, siguen con la política de recortes en unidades escolares. Están anunciando 140 unidades escolares públicas menos para el año próximo y el cierre de centros, pero también han adelantado el proceso de escolarización para que no afecte el calendario de la LOMLOE y la elección de directores, para seguir haciéndolo a dedo y controlar desde el punto de vista político a las personas y los equipos que gestionan los centros. Esta actitud gamberra y de insumisión a una ley aprobada por una mayoría amplia en el Congreso no es de recibo. Por eso es fundamental un cambio en la educación en Madrid y en otros muchos campos.

-Denuncian un adoctrinamiento por parte del Gobierno central con este tipo de leyes.

En las escuelas el único adoctrinamiento que hay es la presencia de la religión católica como asignatura, que debería de estar en el ámbito privado. Debería revisarse el Concordato para que esto no tenga cabida y no quite ni tiempo ni espacio. Creemos que no es adoctrinar basar las enseñanzas en la ciencia, basar los conocimientos en los derechos humanos. Tiene que haber una educación en valores, claro que sí. Una educación que facilite que las personas se desarrollen como ciudadanos, que están formados, que están informados, que son críticos con las cosas que no funcionan de su sociedad y que se comprometen para mejorarla. Y una educación afectivo-sexual, que respete la orientación sexual de cada persona, una educación que vaya contra la violencia de género.

-¿Cómo valora el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso?

Es un gobierno muy incompetente, que no es eficaz en la gestión. Hace mucho ruido, busca la provocación, el enfrentamiento con el Gobierno central. Ese ruido es una especie de estrategia del calamar que echa tinta, que distorsiona lo que deberíamos afrontar, que es la asunción de los problemas concretos de la ciudadanía. Se ha demostrado que es incapaz de tener un presupuesto, solo ha sacado una ley, bastante lamentable y que está recurrida, que es la Ley del Suelo. Ha estado en esa confrontación continua con el Gobierno central. En definitiva, creo que es una mala gestión la que se ha hecho. Ella, como presidenta, me parece que es una presidenta de poca consistencia que parece dirigida por su spin doctor, Miguel Ángel Rodríguez, y por las élites económicas. Si no me gustan las formas, porque contribuyen a crispar, a deteriorar la convivencia, tampoco me gusta su posición política. No es una posición de una derecha moderna, de una derecha europea, es una ultraderecha. Y la prueba de ello es que el electorado de la ultraderecha está encantado de la vida de votarla a ella. Se está equivocando mucho el PP basando su estrategia en una persona que es poco consistente, que busca la confrontación y el follón en lugar del acuerdo y que está situada en la ultraderecha que no aporta nada ni a esta comunidad ni al país.

«Se está equivocando mucho el PP basando su estrategia en Ayuso»

-El último choque entre Comunidad y Gobierno está siendo el proceso de vacunación. ¿Cómo valora el plan de la Puerta del Sol y la gestión de Moncloa?

La pandemia es un hecho brutal, que una persona se contagie en el otro extremo del mundo y eso acabe desembocando en una paralización de la actividad económica y de la vida de millones de personas con muchísimas bajas es una situación terrible y difícil de gestionar. El Gobierno central ha hecho lo que buenamente ha podido, ha hecho una gestión bastante razonable. En el caso de Madrid no ha sido así. Se ha estado apostando de forma abierta unas veces, otras más camuflada, por la transmisión comunitaria. Cuando se decía que cómo vamos a supeditar la vida del 99% de las personas al 1% que está en peligro, es que le importaba tres pepinos que murieran 60.000 personas en Madrid. Ese no priorizar la salud y la vida de las personas me parece que ha sido un tremendo error por parte de la Comunidad. La libertad que defiende Ayuso es la libertad de barra, de la barra libre para el contagio comunitario, para abrir las puertas de par en par sin limitaciones y olvidándose de la vida y salud de las personas. Madrid libre de covid, Madrid con una vacunación masiva, estoy convencido de que solo será posible con un Gobierno decente y eficaz que debe salir el 4 de mayo.

-¿Son la educación y la sanidad las peor paradas de los gobiernos del PP en Madrid?

La política seguida es una política que en muchos terrenos deja bastante que desear. En el empleo, por ejemplo, tenemos un trabajo muy precarizado. Hay demasiado paro, mucho trabajo precario y bajos salarios. Madrid ha estado expulsando a sus jóvenes para que se fueran a trabajar a Europa porque no tenía oportunidad ni ocasiones aquí. En Madrid hay muchos desahucios, faltan políticas sociales, es una comunidad rica y no es capaz de invertir y tener un escudo social de protección para los más vulnerables. Me parece especialmente agresiva la estrategia de la Comunidad de Madrid con los servicios públicos. La gran lección de la pandemia es que las estrellas brillan cuando hay oscuridad y han sido los servicios públicos los que nos han cuidado, nos han curado, nos han dado de comer. Si el pago a esa contribución del profesorado y de los sanitarios es seguir privatizando y recortar derechos, me parece que es una vía profundamente equivocada que debe de acabar. Construir un estado de bienestar sólido con unos servicios públicos esenciales que funcionen es la garantía de una sociedad civilizada. Lo contario es la ley de la selva, que no paguen impuestos los ricos y dividir y fracturar la sociedad.

-Ha mencionado los desahucios. Estamos a la espera de una Ley de Vivienda, ¿habrá una norma como tal que controle los precios de los alquileres? Sobre la reforma laboral, ¿cree que se derogará? ¿No se está tardando mucho?

Son dos de los temas más importantes a nivel del Estado con repercusión en Madrid. El tema de la vivienda es un derecho constitucional. No puede ser un bien de inversión, un bien de especulación. Tiene que ser un bien de uso y ese es el reto que tiene el Gobierno central, que haya una Ley de Vivienda que garantice el acceso a la vivienda, especialmente a las familias jóvenes, y que baje los alquileres. Cuando se destina el 80% del salario de una persona o de una familia para el alquiler estamos viendo que esto no puede funcionar. No tiene nada que ver con parámetros europeos, donde hay parques públicos de vivienda en alquiler con precios asequibles y eso permite tener proyección de futuro. Algo que repercute en muchos campos. Muchas veces nos rasgamos la vestidura diciendo qué pasa con la demografía, con la maternidad, pero es muy difícil tener un proyecto de vida, de familia con estos salarios, esta prevaricación del empleo, con estos alquileres y con estos precios inaccesibles de la vivienda.

El segundo tema, el de la reforma laboral, creo que es el gran reto del Gobierno de coalición progresista. La reforma laboral del 12, la de Rajoy, no solo mantiene la precariedad en el empleo, sino que sigue abaratando el despido y, además, deteriora de una manera brutal la negociación colectiva. La negociación colectiva es el acuerdo al que tienen que llegar los empresarios con su plantilla para regular las condiciones laborales, salariales, las jornadas, la salud laboral. Ha sido como atar un brazo en la espalda a los sindicatos. Es un tema que hay una voluntad de abordarlo, otra cosa es hasta dónde se pueda. La posición de Unidas Podemos es muy clara: hay que hacer un desmontaje de esa reforma laboral, porque es revertir los recortes y recuperar derechos laborales imprescindibles para un mercado de trabajo digno.

No voy a ocultar que hay diferencias, el brazo largo del Ibex es largo y llega al Consejo de Ministros, y hay algunos ministros y ministras que están especialmente empeñados en poner palos en la rueda en ese compromiso político del Gobierno de coalición de derogar la reforma laboral. Confío, conozco personalmente a la ministra Yolanda Díaz. Sé de su firmeza, de su conocimiento, de su competencia. Lo que pediría al resto del Gobierno, a algunos ministros, es que la dejen hacer, que no la obstaculicen y la dejen negociar con sindicatos y patronal.

-‘Comunismo o libertad’. Esto es lo que, según el PP, se decide el 4 de mayo. ¿No es reducir demasiado el debate político?

Pone en evidencia el nivel que tiene esta derecha. Es una astracanada que nada tiene que ver con la realidad. La sociedad madrileña no está ante la expectativa de un régimen socialista comunista, es absurdo. Lo único que están persiguiendo las tres formaciones progresistas, que ojalá sumemos mayoría, es tener un gobierno decente, un gobierno de progreso, que gire y mire a su izquierda. Luego la libertad que dice defender el PP y Ayuso es una libertad que no se creen ni ellos. Reducen de manera absurda en sus vídeos de campaña la libertad a un bocadillo de calamares y es un insulto a la inteligencia de cualquier ciudadano. Está en juego un gobierno decente o un gobierno de ultraderecha. Además, no se trata solo de frenar a la ultraderecha, sino de construir un Madrid distinto, solidario, de progreso, amable, que tenga una relación positiva con el Gobierno central y el resto de comunidades y que genere un clima de convivencia. Ya está bien de las tensiones. Hay que recuperar los mejores hábitos de diálogo, de consenso, de búsqueda de acuerdos.

 «Algunos ministros y ministras están empeñados en poner palos en la rueda a la derogación de la reforma laboral»

-Queda menos de un mes para las elecciones. Esta semana el CIS ha apuntado a un empate en escaños. Entiendo que ve factible un gobierno de izquierdas, pero ¿ve a PSOE y Más Madrid por la labor?

Sí, no me cabe ninguna duda. Siempre tengo muy claro que Madrid no es una comunidad de derechas. No lo es. La mayoría de los ciudadanos son progresistas, personas más evolucionadas, con otra mentalidad. Es un Madrid multirracial, muy diverso. Madrid no es derechas, otra cosa es que ha habido mucha división en la izquierda y eso pasa factura. Se ve claramente en las dos últimas elecciones. En 2015 la derecha gobernó por un solo diputado de diferencia y no se aprovecharon 130.000 votos de IU, que no se transformaron en escaños, y en las últimas pasó un poco lo mismo. ¿Cuál es el problema? Es esa división y la desmovilización del electorado de izquierdas. Si realmente los barrios obreros y populares, las zonas del sur y del cinturón industrial participan en una forma más masiva creo que va a ser una victoria bastante holgada.

Los datos del CIS apuntan a una tendencia que estoy viendo, ha habido un vuelco de la situación. Hace tres semanas parecían las elecciones un paseo militar para el PP, y por eso las convocaron, por razones electoralistas, y ahora mismo se ha dado la vuelta. Hay un cierto empate. De ahí la importancia de no bajar la guardia y participar. Hay que pasar de la preocupación porque venga la ultraderecha a tener una esperanza de cambio.

-Ahora que está viviendo la campaña desde dentro, ¿ve excesiva crispación? ¿No le han dado ganas de recuperar su faceta de profesor y llamar al orden a alguien?

De momento todo es virtual o a través de los medios. Creo que a medida que avance la campaña se pueda calentar y en la medida que pueda intentaré no contribuir a ello. Cuando estemos gobernando en las instituciones hay que hacer un esfuerzo por evitar la crispación y la radicalización de las posturas. Para eso todos tenemos que hacer un esfuerzo. Si no hay acuerdos, por lo menos que nos respetemos los unos a los otros. Lo que no se puede hacer es colocarse uno a la derecha del sentido común.

Inversión de 1.000 millones para “fortalecer” la educación pública

Unidas Podemos, detalla Agustín Moreno, quiere “revertir” los recortes en Educación, así como “frenar la privatización que se ha venido dando”. Para ello, la formación plantea una inversión de 1.000 millones al año para “fortalecer” la educación pública. De esa cifra, 400 millones irían para la contratación de profesorado, mientras que el resto se destinaría a la gratuidad en becas a la universidad y formación profesional, así como a la construcción de nuevos centros, entre otras cosas. La idea de los morados pasa, por ejemplo, por una contratación masiva de docentes.

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