La industria denuncia su «abandono» y reclama medidas para aumentar su peso en el PIB al 20%

Fábrica industria
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“Hemos abandonado durante los últimos 50 años a la industria en España”. Así de rotundo se ha manifestado hoy Clemente González Soler, presidente de Grupo Alibérico, durante la cumbre empresarial organizada por la CEOE, en la que varios ejecutivos y representantes de empresas españolas han reivindicado el papel de este sector como motor de la recuperación económica y que debería alcanzar el objetivo marcado por la UE de tener un peso en el PIB del 20%, frente al 14% actual tras décadas cayendo en picado.

En los últimos 50 años la aportación de la industria al PIB ha caído 20 puntos, “algo que no ha sucedido en ninguno de los países industrializados de Occidente”, ha subrayado González Soler.

Carlos Navarro, presidente de Feique, ha subrayado que es “necesario” impulsar una política industrial eficaz que permita a España alcanzar la meta del 20%, un listón que ya cumplen algunas comunidades autónomas como Euskadi y Navarra, “donde la tasa de paro no llega al 10%, lo que evidentemente no es ninguna coincidencia”. Para conseguirlo ha propuesto algunas medidas como dotar de capacidades de gobernanza al Ministerio de Industria y que pueda tomar decisiones sobre la logística, innovación, el transporte y la formación, que están diseminados por varios ministerios.

Además, también ve necesario mejorar la competitividad en ámbitos en los que vamos muy por detrás de países como Alemania, Francia o Bélgica. El principal, el coste de la energía, algo que no se ha salido resolver aún a pesar de que España es una isla energética. Según ha explicado Navarro, las empresas electrointensivas compiten con precios finales de entre 14 y 20 euros por MW/h superiores a los de las dos principales economías europeas.

Para el consejero delegado de Acerinox, Bernardo Velázquez Herreros, este es uno de los lastres de la industria en España: “O contamos con un precio competitivo de la energía o tendremos que compensarlo con mano de obra barata. Y como España no es un país de salarios bajos, al menos en la industria, corremos el riesgo de que se busquen otros entornos más favorables” y las empresas se deslocalicen, ha advertido Velázquez Herrero, quien también ha reclamado el trono perdido del sector y ha lamentado que «nadie se acuerda de Santa Bárbara hasta que truena«.

Pero el mundo que viene será menos globalizado, apunta el presidente de Alibérico, quien asegura que los países “tendrán que buscar tener sus propias industrias”, sobre todo ante posibles cierres de fronteras o bloqueos económicos. En el caso del aluminio, ha recordado que España llegó a contar con hasta cinco plantas, pero ahora solo queda la de San Ciprián en Lugo, que Alcoa tiene previsto cerrar. “En el mundo que viene necesitamos tener esa producción propia”, ha advertido González Soler, quien ha recordado que esa planta fue pública durante 50 años y que ahora “no podemos permitir que se cierre”.

El ferrocarril, materia olvidada

Otro campo de batalla es el del transporte. A pesar de que han celebrado el plan de impulso al automóvil presentado por el Gobierno -que entre otros eleva la masa máxima autorizada para el transporte por carretera-, el sector lamenta que España sigue retrasada en el transporte de mercancías por ferrocarril, que solo supone el 4% del total, frente al 24% de Alemania o el 18% de media de la Unión Europea. “Hace falta poner en marcha el Corredor del Mediterráneo, que debió estar listo en 2015”, ha apuntado el presidente de la química Feique. Ahora, el compromiso es que en 2022 los polígonos químicos de Tarragona queden conectados por ancho internacional con Europa.

Pero las propuestas no se quedan ahí. Las compañías también plantean una reforma de la Administración que la haga más ágil, unidad política y social para hacer grandes pactos de Estado como el de la Educación, seguridad jurídica, mantenimiento de la legislación laboral introduciendo mejoras, una mayor digitalización, más formación para los trabajadores –sobre todo con la Formación Profesional-, y una apuesta decidida por la economía verde como gran baza para crecer de un modo inmediato, entre otros.

La transición energética

Esta última propuesta fue en la que centró su discurso Ignacio de Colmenares, presidente de Ence, quien ha pedido subastas de energía renovable tras el verano porque «la construcción de plantas fotovoltaicas, de plantas de biomasa, de parques eólicos, de plantas termosolares, reactivarán la economía y generarán mucho empleo». Además, subrayó la importancia de la producción nacional para evitar la dependencia de las importaciones. “Estamos trabajando con Navantia para que las turbinas se fabriquen en Ferrol y no tengamos que importarlas del centro de Europa”, señaló.

Para José Miguel Guerrero, presidente de Confemetal, el sector industrial será la clave del mantenimiento del estado del bienestar y cuando más crezca la industria más crecerá este modelo de Estado. “Hay que apoyar las cadenas de suministro de cercanía, donde el coste no sea la única variable”, ha apuntado Guerrero, quien también ha pedido ampliar las líneas de liquidez ICO, extender los ERTE hasta finales de año y potenciar desde la educación básica las materias STEM, entre otros.

Todos los empresarios han coincidido en señalar que las economías con más industria son las que a la vez han conseguido desarrollar “las sociedades con mayores niveles de vida”, algo que también ha indicado Javier Ormazábal, presidente del Círculo de Empresarios Vascos, quien ha avisado de que “tenemos por delante mucho trabajo duro por hacer” y que consideran que “el Estado del Bienestar y el gasto social son conquistas irrenunciables, pero siempre manteniendo la proporcionalidad con nuestra capacidad de financiación con un marco jurídico estable”.