El atestado número 36/2026, de 14 páginas y remitido al juzgado de instrucción número 2 de Montoro, concluye que “sigue aún sin poder resolverse” la “causa o causas” del siniestro y no descarta desde un problema de mantenimiento hasta una posible “actuación de sabotaje o terrorista”.
Tras más de dos semanas de investigaciones, los agentes del Instituto Armado señalan que no será posible ofrecer una respuesta definitiva hasta que concluyan otras diligencias técnicas y periciales en curso.
El atestado número 36/2026 afirma que no se puede determinar aún la causa del accidente y mantiene abiertas todas las hipótesis
Infraestructuras ferroviarias bajo análisis
Una de las principales líneas de investigación apunta a un posible problema en las infraestructuras ferroviarias. Los investigadores no han podido determinar si fue la rotura de un riel la que provocó el fallo en la soldadura o si ocurrió al contrario.
En este sentido, están a la espera de que Adif facilite información sobre el lote de rieles utilizados en el tramo afectado, así como datos sobre las soldaduras realizadas entre los kilómetros 316 y 318, incluida la filiación de los operarios responsables.
Además, se analiza si el siniestro pudo deberse a un incidente previo relacionado con la estructura del propio tren, como la caída de una pieza o un enganche con la infraestructura.
Los investigadores esperan informes técnicos de Adif, la Inspección Técnico Ocular y la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios
Informes técnicos pendientes
La Guardia Civil subraya que aún faltan informes clave, como el de la Inspección Técnico Ocular (ITO) y los dictámenes de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF).
También están pendientes los datos de los registradores jurídicos (RJU) del convoy implicado y del tren Alvia, así como un informe de Iryo sobre la última inspección técnica realizada al tren afectado.
Hasta la fecha del atestado, fechado el 5 de febrero, los agentes indican que no pueden “corroborar o descartar” ninguna de las hipótesis analizadas.
Conducción negligente, en principio descartada
Otra de las líneas investigadas es la posible conducción negligente por parte de los maquinistas. Sin embargo, las pruebas realizadas hasta ahora apuntan a que no habría existido imprudencia.
En el caso del maquinista del Alvia, fallecido en el accidente, la información del registrador técnico de Renfe y los testimonios recogidos no indican “actuación anómala, negligente o imprudente”, calificando el accidente como “totalmente sorpresivo y sin tiempo de reacción”.
Respecto al maquinista del tren Iryo, que resultó ileso, las pruebas de alcoholemia y drogas dieron resultado negativo y los testimonios tampoco evidencian negligencia, a falta de los datos del registrador jurídico.
Las primeras pruebas descartan, por ahora, una actuación imprudente de los maquinistas implicados
Sabotaje, falta de mantenimiento y materiales inadecuados
El informe tampoco descarta que la rotura del riel o de la soldadura pudiera deberse a un corte con maquinaria, al uso de sustancias corrosivas o incluso a explosivos.
Los investigadores analizan igualmente si existió falta de prevención o de mantenimiento, que hubiera impedido detectar un riesgo previo en la vía, así como la posible utilización de materiales inadecuados en el tramo afectado.
En cualquier caso, el atestado concluye que, a día de hoy, “no se puede descartar ni corroborar ninguna de las líneas de investigación al completo”, a la espera de los informes técnicos pendientes.






