La excesiva dependencia del gas preocupa a Europa

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, hablando por teléfono

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El 90% del gas que se consume en Europa es importado, una dependencia preocupante tal como puso de relieve esta mañana en el Parlamento Europeo la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen. ¿La alternativa? Las energías renovables, pero eso será medio y largo plazo. Con carácter inmediato el único alivio son las ayudas directas a los consumidores más pobres y a las empresas. La Comisión Europea no se mueve mientras el coste de la energía sigue totalmente disparado.

La comparecencia de la presidenta de la Comisión en Estrasburgo ha servido para ratificar que el problema del coste energético ya es un asunto de la máxima prioridad en la UE, cuando hace dos meses solo preocupaba en España, en Grecia y en Francia. Con el coste disparado en todo el continente -también el de los combustibles derivados del petróleo- y con el invierno en puertas, la Comisión empieza a preocuparse. A finales de mes habrá un consejo de ministros de Energía extraordinario en el que se evaluarán propuestas y soluciones, aunque ya se sabe que en la Unión Europea las decisiones tardan en madurarse y aún más en aplicarse. Pero a efectos españoles se ha avanzado muchos estas últimas semanas. Fuentes diplomáticas creen que la presión ha tenido sus efectos y el coste energético ya ocupa un lugar destacado en la agenda comunitaria. Y los líderes se verán a finales de esta semana en un Consejo en el que, sin duda, hablarán del tema.

Von der Leyen cree que «Europa depende hoy demasiado del gas y de las importaciones de gas. Esto nos hace vulnerables. La respuesta tiene que ver con la diversificación de nuestros proveedores. Pero también con mantener el papel del gas natural como combustible de transición y, fundamentalmente, con acelerar la transición a las energías limpias. El Green Deal europeo es a medio y largo plazo un pilar de la soberanía energética europea en el siglo XXI». A corto plazo ofreció las soluciones ya conocidas que no satisfacen a países como España:  «Nuestra prioridad es aliviar a las familias y empresas vulnerables. Algunas medidas pueden adoptarse muy rápidamente, de acuerdo con las normas actuales de la UE. Se trata de aliviar a las empresas -especialmente a las PYME- mediante ayudas estatales, apoyo específico a los consumidores y recortes en los impuestos y gravámenes sobre la energía. Aquí es donde los Estados miembros pueden actuar muy rápidamente».

La presidenta añadió que a través del programa NextGenerationEU, ya se han destinado 36.000 millones de euros a la energía limpia, desde el hidrógeno hasta la energía eólica marina. La presidenta añadió que en la próxima cumbre del clima en Glasgow pedirán al resto de potencias mundiales que aceleren las medidas contra el cambio climático porque “nos jugamos el futuro de todos y sobre todo de las nuevas generaciones”.