La Eurocámara pide una nueva Ley de Biodiversidad en la UE con objetivos vinculantes para los Estados miembros

Abejas de la miel

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El Pleno del Parlamento Europeo ha aprobado, por 515 votos a favor, 90 en contra y 86 abstenciones, un informe en el que pide la elaboración de una nueva Ley europea de Biodiversidad, «similar a la Ley del Clima, con objetivos vinculantes, para 2030 y 2050».

Los eurodiputados lamentan que la UE no haya alcanzado sus objetivos en materia de biodiversidad para 2020 y afirman que la nueva estrategia debe abordar adecuadamente los cinco principales factores de la transformación en la naturaleza: los cambios en los usos del suelo y del mar, la explotación directa de organismos, el cambio climático, la contaminación y las especies exóticas invasoras. También piden 20.000 millones de euros al año para la acción en materia de biodiversidad en Europa.

Además, exigen un Acuerdo de París en la próxima conferencia de las Naciones Unidas en octubre de 2021, que fijará las prioridades mundiales en materia de biodiversidad para 2030 y más adelante. La resolución se ha votado este martes y los resultados se han dado a conocer este miércoles.

De este modo, el informe del Parlamento Europeo –con el que se refuerza e incluyen nuevas propuestas a la ‘Estrategia de Biodiversidad de la Unión Europea para 2030’, presentada por la Comisión Europea hace un año– insta a crear una nueva Ley de Biodiversidad, similar la Ley del Clima, que cree un marco de gobernanza de la biodiversidad más allá de las áreas protegidas y pide que el Plan de Restauración de Naturaleza que la Comisión presentará a finales de año recoja el objetivo general de restaurar al menos el 30% de los ecosistemas.

Los eurodiputados afirman que debe lograrse un «estado de conservación favorable» para todas las especies y hábitats protegidos. Además, al menos el 30% de las especies deberá alcanzar un estatus favorable, o mostrar una fuerte tendencia positiva en esa dirección. Según el texto, la UE debe liderar los esfuerzos para acabar con el comercio de especies en peligro de extinción y de productos derivados.

De este modo, fija una serie de objetivos como el apoyo a la protección de al menos un 30% de las zonas marinas y terrestres europeas de aquí a 2030 y al 10% de protección de estas zonas, incluyendo sumideros naturales de carbono como bosques primarios o antiguos. También incluye la petición de que estos objetivos se incluyan en la legislación y que la designación de las áreas se haga con arreglo a criterios científicos y necesidades de diversidad biológica.

Así, al menos una tercera parte de estas zonas, incluidos todos los bosques primarios y antiguos de la UE, deberá quedar prácticamente intacta –los bosques primarios suponen tan solo el 3% de la superficie forestal–. Los objetivos nacionales deberán tener en cuenta las diferencias en extensión y proporción geográfica de las zonas naturales.

Además, reclama dedicar al menos un 25% de las tierras agrícolas a agricultura ecológica y devolver al menos un 10% de la superficie agrícola a elementos paisajísticos de gran diversidad de aquí a 2030; reducir un 50% los plaguicidas químicos y más peligrosos, entre otras demandas.

En este punto, los eurodiputados se oponen a renovar la aprobación del glifosato a partir del 31 de diciembre de 2022 e insisten en pedir que la iniciativa de la UE sobre los polinizadores se revise urgentemente con el fin de incluir un ambicioso marco europeo de seguimiento con objetivos e indicadores claros para detener el declive de los polinizadores, cruciales para el medio ambiente y la seguridad alimentaria.

El informe contempla también la necesidad de que la Estrategia De Biodiversidad para 2030 incluya medidas específicas para reducir la contaminación con un impacto directo en la biodiversidad y la salud, como la contaminación por plásticos, microplásticos y productos químicos; así como la necesidad de seguir trabajando en relación a la pesca para que las actividades estén sujetas a los niveles de máximos rendimiento sostenible.

Asimismo, solicita una propuesta legislativa para el establecimiento de un marco común para la protección y uso sostenible del suelo y de una estrategia de diversificación en la UE; el reconocimiento del Derecho a un medio ambiente sano; crear un Programa Erasmus Verde para que los jóvenes lideren el cambio necesario; o establecer un plan de la UE contra la crisis sanitarias y las pandemias y desarrollar un tratado internacional sobre pandemias en el marco de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para reforzar la resiliencia frente a futuras pandemias.

El documento pide además a los Estados Miembros que no autoricen ninguna nueva operación de fracturación hidraúlica en la UE; apoya la creación de una Plataforma Europea para la Ecologización Urbana junto con objetivos vinculantes sobre la biodiversidad urbana, como una proporción mínima de techos verdes en los edificios nuevos y la prohibición del uso de pesticidas químicos; desarrollar una Red Transeuropea de Infraestructura Verde vinculada a la Red Transeuropea de la Naturaleza; que se integre la biodiversidad en todo el gasto y los programas de la UE o una futura estrategia forestal entre otras cuestiones.

Según datos publicados en abril de 2021 por el Eurostat, en 2019 España era el país de la UE con la red más extensa de espacios terrestres de Natura 2000 en términos absolutos (138.111 kilómetros cuadrados –km2-). Esta longitud es casi el doble de la siguiente red más grande de espacios terrestres de Natura 2000, situada en Francia (70.875 km2). España también cuenta con la segunda red más extensa de zonas marinas protegidas por Natura 2000 (84.405 km2), sólo por detrás de Francia.

SATISFACCIÓN Y CONSENSO

«Hoy estamos pidiendo una Ley Europea de la Biodiversidad similar a la Ley del Clima de la UE, que establecería el marco de gobernanza hasta 2050 para proteger la biodiversidad, incluyendo objetivos vinculantes para 2030. Estoy satisfecho de que hayamos apoyado los principales objetivos de la propuesta de la Comisión y hayamos apoyado la creación de un Plan de Recuperación de la Naturaleza de la UE para recuperar al menos el 30% de la superficie terrestre y marítima», ha afirmado el eurodiputado de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas, César Luena, uno de los ponentes del texto.

«También hay un amplio consenso sobre legislar para proteger y utilizar los suelos de manera sostenible, así como para un plan para abordar conjuntamente la crisis climática y la de biodiversidad», ha añadido el eurodiputado, para el que se necesita una estrategia de biodiversidad «ambiciosa y exigente».

«No tenemos otra opción, ni tiempo para retrasos ni aplazamientos», apostilla, para subrayar que «más de 1 millón de especies están en peligro de extinción». «Cuesta decir que un 12,5 por ciento de la vida del planeta está a punto de desaparecer para siempre», alerta Luena, para quien «este informe sobre Biodiversidad es también el informe de nuestra propia subsistencia como especie».

Luena también ha hecho una mención específica a que «el derecho a un medio ambiente sano sea reconocido en la Carta de Derechos Fundamentales de la UE y que la Unión Europea lidere la iniciativa para reconocer un derecho similar a nivel internacional», como se destaca el informe.

El eurodiputado, que es vicepresidente de la Comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo, reclama además la creación de un Erasmus Verde «para que los jóvenes puedan educarse y liderar el cambio a través de proyectos de conservación y restauración de ecosistemas».

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