La empresa familiar española crea ‘Damos la Cara’ para poner en valor su papel en la sociedad

Resilencia
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on reddit
Share on telegram
Share on email

La empresa familiar en España se ha unido para afrontar la crisis que ha desatado la Covid-19 y para demostrar que son un pilar fundamental en la recuperación económica y social. Con este propósito ha nacido Damos La Cara, un movimiento ciudadano, social y no partidista que quiere poner en valor el compromiso de trabajadores y empresarios con sus proveedores, clientes y con toda la sociedad.

Se creó en el inicio de la crisis sanitaria, cuando varias asociaciones territoriales de empresas familiares propusieron visibilizar la actividad de sus socios para mostrar su apoyo ante los problemas sanitarios y económicos locales. Desde entonces, Damos La Cara no ha dejado de crecer.

Nació de la conciencia de que entre todos se puede recuperar el terreno perdido y de que sin la aportación del sector privado, el público solo no podrá asentar las bases de un escenario sólido. Además, apuesta por potenciar el espíritu emprendedor de las nuevas generaciones, uno de los pilares fundamentales para la recuperación de nuestra sociedad.

Este movimiento pretender dar a conocer a la opinión pública la importante labor y el esfuerzo que llevan a cabo las empresas familiares en cualquier rincón del país, y la importancia de su contribución desde el punto de vista económico y social. De hecho, en España el 89% de las empresas son familiares y el 67% del empleo privado lo generan estas compañías. En total, la empresa familiar aporta el 57,1% del PIB.

Ver esta publicación en Instagram

Una publicación compartida de DamosLaCara (@damoslacara) el

Los protagonistas de ese movimiento son las personas que conforman las empresas familiares en España, que representan casi el 90% del tejido productivo. Su fortaleza se plasma en una mayor resiliencia y solidaridad en tiempos de crisis, lo que deriva en una mayor longevidad, que de media asciende a 33 años, frente a los 12 años de las empresas no familiares.

Y es que las empresas familiares se caracterizan por contar con una visión de largo plazo. De media llegan a ser gestionadas por hasta tres generaciones del mismo apellido, lo que implica un cuidado máximo de los recursos disponibles: el trabajo, el entorno y el capital tecnológico y financiero.

Con Damos La Cara también se quiere reflejar la pluralidad de proyectos de empresas que van desde compañías centenarias que han sido capaces de ir adaptándose a la realidad de cada momento hasta iniciativas innovadoras que apuestan por el desarrollo tecnológico, la sostenibilidad y la internacionalización como vía de crecimiento, manteniendo siempre la raíz y esencia local en su lugar de origen.

EMPRESAS CENTENARIAS

Entre las empresas más longevas que participan en este movimiento destaca Santiveri, dedicada a la alimentación sana y dietética desde hace 135 años, lo que significa que ha tenido que enfrentarse a escenarios muy difíciles. Por ejemplo, dos guerras mundiales que cortaron el suministro con el centro de Europa, una guerra civil después de la cual la empresa tuvo que empezar de cero, diversas crisis económicas, un incendio o inundaciones devastadoras.

Superar todo esto, “hubiera sido muy complicado, por no decir imposible, sin el gran apoyo, esfuerzo y trabajo de las diversas personas que han ido formando parte del equipo a lo largo de los años», asegura Jorge Torres, presidente de Santiveri. Actualmente trabajan en la empresa la tercera y cuarta generación de la familia “y está preparándose la quinta”.

Ante el desafío que ha provocado la crisis sanitaria, su presidente cree que “necesitamos más que nunca ayudas financieras y fiscales para seguir creciendo. Para crear empleo y riqueza.

LA APUESTA POR LA SOSTENIBILIDAD

Participan en el movimiento empresas más jóvenes, como Ecoalf, que surgió en 2009 de la frustración de su presidente, Javier Goyeneche, por el uso excesivo de los recursos naturales del mundo y la cantidad de residuos producidos por los países industrializados. El objetivo era fabricar la primera generación de productos de moda realizados con materiales reciclados de la misma calidad, diseño y propiedades técnicas que los mejores productos no reciclados. Demostrando que no es necesario seguir abusando de los recursos naturales del planeta de una forma indiscriminada.

“Toca moverse, aunque sea desde aquí. No podemos quedarnos quietos, toca dar la cara. Si paramos será mucho más difícil ponerlo en marcha también. Toca innovar, ser creativos”, asegura Goyeneche.

DE FABRICAR PIEZAS AERONÁUTICAS A FABRICAR MILES DE MASCARILLAS

“Hemos perdido más de la mitad de facturación, pero no hemos perdido ni un gramo de ilusión ni un gramo de entusiasmo, por resolver el problema”. Así de rotundo se manifiesta Ginés Clemente, fundador y consejero delegado de Aciturri, una aeronáutica que creó en 1977 “en 20 metros cuadrados y hoy somos 3.000 personas”.

Durante la crisis sanitaria, las impresoras 3D de la compañía han fabricado miles de protectores y de mascarillas. Los trabajadores que estaban fabricando piezas aeronáuticas ha adaptado los medios de fabricación para poder hacer batas de protección. Clemente cree que toca tomar ejemplo de la lección que nos han dado los sanitarios, que se han dejado la piel para que el número de fallecidos fuera el mínimo posible. Ahora, “nosotros los empresarios somos los sanitarios de la gestión de la crisis económica que nos ha traído este maldito virus. Y nos tenemos que dejar la piel también para conseguir que no se muera ninguna empresa, que no desaparezca ningún centro de trabajo”.

“SALDREMOS MÁS FUERTES Y MÁS CREATIVOS”

Sandra Montes, gerente de Cometel, recuerda que cuando su madre fundó la empresa estaba embaraza de ella, así que nacieron y crecieron juntas. La compañía es una empresa familiar con más de 30 años de experiencia dedicada al diseño, fabricación y puesta en marcha de soluciones llave en mano para el transporte y tratamiento de virutas, recortes de estampación y residuos.

“Considero que de esta crisis saldremos más fuertes, resilientes y sobre todo más creativos, ya que la llegada de la Covid nos ha hecho removernos y pensar más allá”, asegura Montes.

En la crisis sanitaria, las empresas familiares han velado por la protección de los trabajadores, han mantenido la actividad cuando ha sido posible, se han adaptado para ofrecer colaboración de forma desinteresada poniendo su capacidad de producción al servicio del Gobierno, han utilizado sus redes internacionales y su logística para comprar y distribuir material, realizado donaciones.

TE PODRÍA INTERESAR

DEJA UNA RESPUESTA