La eliminación de la dualidad monetaria en Cuba es un campo minado

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Si comprobadísimo está que en una discusión entre cinco cubanos cada uno de ellos se atribuye la verdad y razón, no quiero imaginarme cómo y qué debaten los cerca de cien especialistas que desde hace años están empeñados en unificar las dos monedas existentes en la isla y que pronto, por imperativos del Presidente de la República, deben poner punto final al asunto.

Si dos tipos de monedas en la billetera ya son una dificultad personal y un auténtico dolor de cabeza para las cuentas del gobierno, no cuesta mucho trabajo imaginar cuando en determinado momento convivieron cuatro: el peso cubano, el convertible, el dólar y el euro solo en Varadero.

Todo parece indicar que antes de que este abril Raúl Castro ceda la batuta de gobierno y Estado, el problema quede planteado en una sola que apunta a ser el peso cubano, ahora depreciado y casi sin valor.

La UE ha mostrado su interés en aportar experiencias e ideas en tan difícil y engorrosa tarea, pero hasta donde conozco todavía no ha aparecido un europeo con su receta.

Habrá que esperar pacientemente por esa notificación en una de estas mañanas. Por lo pronto, quienes acumulan pesos convertibles en respetable cantidad, los están cambiando por euros y dólares en el mercado informal y así protegerse de lo que no pocos economistas han calificado a la eliminación de la dualidad como “un campo minado.”