Así, España ha pasado de ser una de las economías más apalancadas de la eurozona a situarse en niveles mucho más contenidos, lo que reduce vulnerabilidades en un contexto internacional todavía incierto.

De acuerdo a las cifras conocidas este viernes, la deuda de los hogares, en términos relativos al PIB, se redujo hasta su nivel más bajo desde finales de 1999. Por su parte, la deuda consolidada de las empresas alcanzó un mínimo no observado desde el tercer trimestre de 2001.

Riqueza de los hogares
En paralelo, los hogares han seguido reforzando su posición financiera. La riqueza financiera neta supera ya los dos billones de euros, impulsada por la revalorización de activos como fondos de inversión y acciones. Este movimiento confirma, además, un cambio estructural en el ahorro: menos depósitos, más exposición a mercado.
Según el Banco de España, los activos financieros de las familias aumentaron en 292,1 mm con respecto a un año antes y, en términos del PIB, se situaron en 203,7%. La riqueza financiera neta, que se obtiene deduciendo los pasivos de los activos financieros, se situó en 2.645 mm en 2025 (156,8% del PIB), lo que supone un aumento respecto al promedio de los últimos trimestres.







