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La dependencia de Alemania de China se dispara con un déficit de 90.000 millones y el control del 90% de las tierras raras

La economía alemana afronta una creciente dependencia de China en materias primas críticas, componentes industriales y tecnología, mientras el déficit comercial bilateral alcanza los 90.000 millones de euros en 2025.

Friedrich Merz, líder de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Alemania - Fabian Sommer/dpa
Friedrich Merz

La relación económica entre Alemania y China se ha convertido en uno de los principales factores de vulnerabilidad estratégica para la primera economía europea. El peso de las importaciones chinas en sectores clave y el dominio de Pekín en materias primas esenciales sitúan a la industria alemana ante riesgos estructurales.

El debate sobre la “reducción del riesgo” impulsada por Berlín gana relevancia ante la magnitud del desequilibrio comercial y la falta de alternativas inmediatas en cadenas de suministro críticas.

Alemania registró en 2025 un déficit comercial de 90.000 millones de euros con China tras una caída del 10% en sus exportaciones.

Un déficit comercial estructural

China es, junto con EEUU, el principal socio comercial de Alemania por volumen total de intercambios. Sin embargo, el flujo es claramente desigual.

En 2025, las importaciones alemanas procedentes de China superaron en 90.000 millones de euros el valor de las exportaciones hacia el país asiático, según el Instituto de la Economía Alemana (IW). El déficit aumentó en más de un tercio respecto al año anterior, mientras las exportaciones alemanas a China se desplomaron casi un 10%.

Indicador Alemania–China (2025) Dato
Déficit comercial bilateral 90.000 millones de euros
Variación interanual del déficit +33%
Caída de exportaciones alemanas -10%
Posición de China como destino exportador alemán Sexto lugar

Alemania importa de China principalmente dispositivos electrónicos, baterías, maquinaria, textiles y productos químicos. A su vez, exporta vehículos, maquinaria industrial y productos químicos.

China domina más del 90% del procesamiento mundial de tierras raras, fundamentales para la industria alemana

Dependencia de materias primas críticas

Uno de los principales focos de preocupación es el control chino sobre las tierras raras, esenciales para la fabricación de motores eléctricos, turbinas eólicas, teléfonos inteligentes y sistemas de defensa.

Según la Cámara Alemana de Industria y Comercio (DIHK), China concentra más del 90% del procesamiento mundial de estos materiales. Desde abril de 2025, Pekín restringe su exportación, lo que obliga a las empresas alemanas a solicitar autorizaciones específicas y limita las cantidades disponibles.

Sectores estratégicos como la industria automovilística, la industria armamentística y las energías renovables dependen de estos suministros para mantener su producción. La falta de alternativas y los largos plazos de entrega elevan el riesgo de interrupciones industriales.

Las empresas alemanas invirtieron 7.000 millones de euros en China en 2025 pese a los obstáculos regulatorios

Dependencia tecnológica e industrial

La dependencia no se limita a materias primas. Alemania importa de China equipos electrónicos, componentes ópticos y productos químicos intermedios presentes en toda su cadena de valor industrial.

Desde la pandemia, fabricantes de automóviles alemanes han trasladado parte de su investigación y desarrollo a China para adaptarse al mercado local y competir con fabricantes chinos, que ganan cuota en sectores tecnológicos avanzados.

En 2025, las empresas alemanas invirtieron alrededor de 7.000 millones de euros en la República Popular, según cifras provisionales del Bundesbank analizadas por el IW, lo que evidencia que el mercado chino sigue siendo clave para el tejido empresarial germano.

La estrategia alemana de “reducción del riesgo” no ha reducido de forma significativa la dependencia comercial

Estrategia de reducción del riesgo

La estrategia alemana hacia China aprobada en 2023 definió al país asiático como socio, competidor y rival sistémico, apostando por diversificar cadenas de suministro y reducir dependencias críticas.

Sin embargo, expertos del IW señalan que la aplicación práctica de esa estrategia no ha logrado disminuir de forma relevante la exposición alemana a las importaciones chinas. La elevada concentración en materias primas estratégicas y componentes tecnológicos mantiene la vulnerabilidad estructural.

Alemania continúa dependiendo en gran medida de productos chinos en sectores industriales clave, mientras el déficit comercial bilateral alcanzó los 90.000 millones de euros en 2025, una cifra que refleja el grado de interdependencia económica entre ambas potencias.

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