Miguel Díaz-Canel. (Imagen tomada de la televisión)
El botón más fehaciente de tan errónea política es no reconocer desde las instancias primarias hasta las superiores el estado crítico en que se encuentra el país, con ese recurrente bálsamo de situación “compleja”.
Basta poner un pie en la calle para percatarse que de “compleja” no tiene absolutamente nada. Recientemente, hablaba con un enfermero especializado en curaciones en el hospital oncológico y confesaba que eran pocos los que iban a curarse ¿La razón? No la falta de insumos como el yodo o el cloruro de sodio, que también es real, sino el precio del transporte privado para acudir a las curaciones. Más que una pensión para ir y volver de un centro asistencial. Más crítico hay que mandarlo a hacer a un especialista en desgracias.
Ahora mismo, otra gota más a la copa de la incertidumbre y la falta de información. Una nota extensa, muy bien redactada, por cierto, aunque con tonos alarmistas, emitida supuestamente por la Defensa Civil, advirtiendo que de un momento a otro entraremos en la llamada Opción Cero que no es más que la paralización de toda la nación ante la ausencia de combustible.
Algo la dejaron correr. Cuando ya media capital había llenado tanques y cantimploras, la noticia fue desmentida.
Punto en boca para quien deba aclarar, desmentir o precisar la veracidad de muchas informaciones que corren a raudales en las redes sociales. No todas merecen una rápida respuesta. Si por la periferia de la capital una señora desquiciada se tragó un martillo, pues que lo digiera y corrija cuanto antes que no tenemos ni falta que hace la denominada crónica roja.
Lo que deben aclarar sin demora alguna, tristemente pasa por un proceso de rumiar el cómo contarlo en la mayoría de los casos a pesar de algunas inmediatas respuestas de determinados organismos o instituciones.
Jornadas de celebración por el Día de la Prensa Cubana. No pocos jóvenes talentosos, bien preparados, han tomado el camino fuera de la isla, pero aún permanecen otros brillantes como los primeros. Démosles la oportunidad de ejercer la profesión, que asuman la responsabilidad por lo que suscriben, sin tantas censuras ni consultas aprobatorias.
Mucho ascendería el nivel de credibilidad en la población cuando oigan, lean y vean determinadas noticias de interés general con matices propios de quienes las cuentan.
Fanáticos de William Shakespeare que siguen a pie de letra lo dicho por el dramaturgo cuando sentenció: “Los viejos desconfían de los jóvenes porque ellos también fueron jóvenes”.
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La credibilidad, hermana gemela del secretismo
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