El avance de la confianza empresarial registrado para el periodo julio-septiembre se debe exclusivamente a la mejora del indicador de expectativas.
En concreto, el balance de expectativas (diferencia entre las opiniones de los empresarios optimistas y los pesimistas) se situó en el tercer trimestre de este año en +5,2 puntos, frente a los 3,4 del trimestre anterior.
Ello se debe a que el porcentaje de establecimientos empresariales que piensan que la marcha de su negocio será favorable entre julio y septiembre de este año se ha situado en el 22,2%, su porcentaje más alto desde el tercer trimestre de 2018.
Por contra, los que piensan que su negocio evolucionará en el tercer trimestre de manera desfavorable se han reducido desde el 17,2% del trimestre anterior al 17%, al tiempo que ha disminuido la proporción de empresarios que esperan una evolución «normal» de su negocio, desde el 62,2% al 60,8%.
Por su parte, el balance de situación (diferencia entre respuestas favorables y desfavorables respecto al trimestre finalizado) ha mejorado más de cinco puntos respecto al trimestre anterior, pasando de -1,5 puntos en el segundo trimestre a 6,9 puntos en el segundo.
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