La burbuja de ‘bonos basura’, ¿el origen de la próxima crisis?

Bola del mundo hundiéndose
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Durante los últimos años, los principales bancos centrales del mundo -entre ellos por supuesto el Banco Central Europeo (BCE) y la Reserva Federal– se han lanzado a comprar bonos tanto soberanos como corporativos hasta tal punto que los inversores apenas pueden saber ya “cuál es el valor real de muchos activos”, según advierten los expertos, que recomiendan diversificar las inversiones antes de que se aparezca “el fantasma de la próxima crisis”.

“En algún momento, todas las burbujas estallan, por lo que el inversor debe diversificar inteligentemente y mirar a mercados más allá de los refugios seguros tradicionales”, avisa Althea Spinozzi, ‘sales trader’ de Saxo Bank.

La experta del banco danés considera que los bancos centrales “han sido una mano muy visible en la economía” hasta el punto de que “muchas empresas todavía están vivas hoy en día gracias a sus políticas extremadamente laxas”. “El verdadero problema es que después de años de QE, hemos llegado a un punto en el que ya no sabemos cuál es el valor real de muchos activos, incluidos los bonos”, se lamenta Spinozzi.

Para la analista de Saxo Bank, el problema no es que los inversores hayan estado ignorando el efecto de los bancos centrales en la recuperación de los bonos o que hayan prestado poca atención al riesgo de los activos de mayor rendimiento. “La mayoría de las veces los inversores han sido muy conscientes y muy realistas de lo que estaba sucediendo”, opina Spinozzi, pero “no tenían otra opción, pues tener bajo el colchón una gran cantidad de efectivo habría resultado costoso en los últimos años y la única forma de ganar dinero era ponerlo a trabajar”.

En ese sentido, “el mundo se está preparando para otro año dominado por las compras apalancadas (LBO) y las emisiones basura”. La calidad de los emisores de deuda “disminuye continuamente” y, aunque este año solo el Banco de Chipre pudo emitir bonos subordinados por valor de 250 millones de euros con una calificación Caa2 / B (Moody’s / S & P), en 2018 este fenómeno podría ser aún más frecuente. “Aunque este bono es muy arriesgado, ha atraído mucho interés incluso en el mercado secundario” y actualmente cotiza muy por encima de la par, ofreciendo solo un 6,5% de rendimiento a diez años, avisa Spinozzi.

El mercado que verá la mayoría de estas emisiones basura será el mercado de bonos en euros, ya que será más barato para las empresas emitir deuda en euros que en dólares. Dentro de este mercado y según datos de Bloomberg, el cupón más bajo pagado por un emisor de high yield ha sido del 0,875% por Ericsson, y el cupón más alto fue el del bono perpetuo subordinado emitido por Caixa Geral de Depósitos al 10,75%. Mientras que éste último se ha recuperado y ahora cotiza muy por encima de la par, Ericsson perdió un poco de terreno, sin embargo, todavía ofrece un rendimiento bajo, del 0,87%, para una deuda a 3 años con calificación Ba1 / BB + (Moody’s / Fitch).

“No hay duda de que la música se detendrá y la volatilidad se activará, sin embargo, no sabemos exactamente cuándo”. “Esa es la razón por la cual, en lugar de poner todos los huevos en una misma cesta segura preparándose para lo peor, los inversores deberían ver los distintos activos disponibles y qué pueden ofrecer. La diversificación es la clave del éxito y hay que mirar más allá de lo que normalmente nos hace sentir cómodos para alcanzar resultados satisfactorios”, concluye la experta de Saxo Bank.

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