La banca de inversión europea presiona a Bruselas para que ‘salve’ a los derivados del Brexit

City de Londres

Las amenazas del Banco de Inglaterra sobre el mercado de derivados en cuanto se consume el Brexit no han caído en saco roto. El lobby que defiende los intereses de la banca de inversión europea se ha sumado a las voces que presionan a la Unión Europea para que actúe y evite el caos ocurra lo que ocurra en las negociaciones entre la Comisión Europea y Reino Unido.

La Asociación para los Mercados Financieros en Europa (Afme por sus siglas en inglés) considera que es “vital” que la Comisión Europea garantice que las cámaras de compensación, los contratos existentes y la transferencia de datos transfronterizos sigan funcionando, independientemente de lo que suceda en las negociaciones de Brexit.

Bruselas debe actuar antes de diciembre para “garantizar la estabilidad financiera y evitar perturbaciones significativas del mercado”, según ha señalado el presidente ejecutivo de Afme, Simon Lewis, en una carta remitida al comisario europeo del ramo, Valdis Dombrovskis.

A día de hoy, Londres es el gran centro de compensación de los contratos de derivados denominados en euros, utilizados por las empresas para gestionar riesgos como las fluctuaciones en el tipo de cambio o los tipos de interés. Por ello, Lewis cree “esencial” que la Comisión actúe para evitar que las cámaras de compensación de Reino Unido tengan que abandonar a los clientes de la zona euro.

Las empresas tendrán que comenzar a mover clientes a principios de diciembre, ha advertido Afme, con “consecuencias adversas significativas para las instituciones de la UE y los usuarios finales”.

La carta de Afme a Dombrovskis se produce después de que la semana pasada el Banco de Inglaterra pusiese negro sobre blanco la amenaza real: hasta 41 billones de libras -más de 46 billones de euros al cambio actual– de contratos de derivados con vencimiento después del Brexit se encuentran en riesgo, a menos que los funcionarios europeos aborden con urgencia la incertidumbre regulatoria.

Las cámaras de compensación tendrán que avisar a los bancos europeos de que saquen sus negocios o correrán el riesgo de infringir la regulación europea, ha señalado el supervisor británico. En última instancia, los bancos de la UE se harían cargo del coste de la interrupción. Cada aumento de un punto básico en el coste de la compensación de los swaps podría costar a las empresas europeas unos 22.000 millones al año.