La banca cierra el grifo a compañías contaminantes ante el miedo a más requisitos de capital

Cambio climático

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Los bancos europeos están empezando a prescindir de los clientes que suponen un riesgo climático antes de enfrentarse a la posibilidad de que se les exija un mayor capital, según ha señalado la Autoridad Europea Bancaria (EBA por sus siglas en inglés).

Los bancos están subiendo los precios, denegando solicitudes de préstamo, “deseleccionando sectores y, en algunos casos, clientes”, ha señalado Jacob Gyntelberg, director del departamento de análisis económico y de riesgos de la EBA, a Bloomberg.

Ya hay pruebas de que los proyectos de petróleo y gas están cayendo en desgracia a en medio de una creciente presión sobre el sector financiero por parte de los reguladores y los inversores para que se decanten por sectores de baja intensidad de carbono. Al mismo tiempo, los bancos están reevaluando los sectores que se consideran más afectados por el cambio climático, incluidos algunos rincones del mercado hipotecario.

El desapalancamiento, que antes se consideraba una medida de último recurso, se produce en un momento en que el sector financiero se enfrenta a requisitos históricos para hacer frente a los riesgos medioambientales debido a los esfuerzos de los legisladores europeos para redirigir el flujo de capital lejos de las industrias que contaminan.

En la fase previa a las conversaciones sobre el clima de la COP26, que se celebrará en Glasgow el mes que viene, se espera que los bancos presenten declaraciones más ambiciosas sobre la reducción de sus huellas de CO2 en los objetivos actualizados de emisiones netas de carbono.

Hasta ahora, los bancos no han sido demasiado rápidos a la hora de abordar los riesgos. Un informe de la Comisión Europea conocido en mayo señalaba que la mayoría de entidades todavía están tratando de averiguar cómo medir el riesgo financiero de los factores ambientales, sociales y de gobernanza (ESG). Aunque el foco de atención se centra por ahora en el clima, los trabajos para regular los otros dos elementos de la inversión también están avanzando.

Se está produciendo un cambio fundamental en la forma de hacer negocios de los bancos, y, de acuerdo con Gyntelberg, la EBA empieza a ver algunas señales “alentadoras”.

Los bancos también “están haciendo distinciones más claras en la cartera de préstamos para automóviles, en las carteras de leasing, o en las hipotecas”, apunta. “Están buscando una diferenciación sectorial a la hora de fijar los precios, e incluso están diciendo que no”.

El aumento de las temperaturas y los cambios radicales que los gobiernos y las industrias están llevando a cabo para mitigarlas, presentan riesgos para la industria financiera. Pero es en las carteras de préstamos donde la vulnerabilidad del sector ante la transición a un futuro sin carbono puede ser mayor.

Según Moody’s Investors Service, los préstamos representan dos tercios de los 22 billones de dólares en exposiciones que los mayores bancos mundiales, gestores de activos y compañías de seguros tienen con las industrias intensivas en carbono con un futuro menos seguro.

Al mismo tiempo, los bancos tienen que cumplir con los compromisos para ayudar a cumplir el Acuerdo de París, en medio de la presión de los inversores para que hagan más por contener el aumento de la temperatura.

Demandas de capital

Los bancos que utilizan los llamados modelos internos para identificar los riesgos y estimar la cantidad de capital que deben mantener ya pueden integrar los ESG en esos sistemas, pero el reto al que se enfrentan es disponer de los datos adecuados para hacer estos cálculos, según Lars Overby, jefe de métricas basadas en el riesgo de la EBA

Estos modelos “se basan en datos históricos, y es evidente que algunos de estos elementos no están ya en los datos”. “Probablemente haya que debatir si podemos incorporar esto en el marco ya ahora, lo que no es un debate fácil”.

Los inversores, los analistas y los activistas podrán ver mejor cuáles son los riesgos hacia finales del año que viene, cuando los bancos tengan que empezar a hacer públicos los datos siguiendo las plantillas en las que está trabajando el supervisor. La EBA espera que, en el período previo a la publicación de esos informes, los prestamistas probablemente empiecen ya a guardar capital contra estos riesgos.

La banca en la sombra

Deshacerse de los activos de riesgo es una forma de que los bancos reduzcan la necesidad de añadir capital. La EBA está vigilando el desapalancamiento por la preocupación de que excluir a algunos grupos de clientes de la financiación pueda fomentar su propia crisis. A medida que los bancos se deshacen de clientes no deseados, eso puede empujar los riesgos que plantean a rincones del mercado financiero menos regulados y más difíciles de supervisar.

“Una consideración importante desde el punto de vista de la política es, por supuesto, dónde se sitúa en última instancia la exposición al riesgo”, explica Gyntelberg. “Una posible preocupación es cuáles son las implicaciones generales de la estabilidad financiera si muchos de los riesgos acaban manteniéndose fuera del sistema bancario”.

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