La negativa no ha sido discreta. Iglesias ha explicado su decisión en el programa Malas Lenguas de TVE con una comparación que ha hecho más ruido que el propio cartel del evento: aceptar la invitación sería “como Julio Iglesias organizando unas jornadas sobre feminismo”.
Pablo Iglesias rechaza el debate no por el tema, sino por quién fija las reglas
El problema no es la Guerra Civil, es el marco
Tras agradecer formalmente la invitación, Iglesias ha subrayado que no participa “en foros organizados por propagandistas de la ultraderecha que insultan y provocan”. El señalamiento apunta directamente a Pérez-Reverte como figura pública, aunque el exlíder de Podemos se ha esforzado en diferenciar entre el escritor y su obra literaria.
En paralelo, ha dejado abierta una puerta muy concreta: estaría dispuesto a debatir con Pérez-Reverte en “un programa democrático”, como Malas Lenguas, en La 2. Debate sí, pero en terreno conocido. Con plató, cámaras y marco ideológico controlado.
Iglesias insiste en que aceptar este tipo de foros supone asumir “los marcos que establece la derecha y la extrema derecha” para hablar de la Guerra Civil, lo que, a su juicio, impide abordar “la cuestión histórica clave para entender también el presente político”.
El debate solo es legítimo si se celebra dentro de un marco ideológico seguro
Historiadores profesionales frente a propagandistas
Uno de los argumentos centrales del exvicepresidente es la necesidad de separar a los historiadores profesionales de los “propagandistas de extrema derecha”. Mezclarlos —sostiene— equivale a legitimar un marco contaminado desde el origen.
La consecuencia práctica es conocida: el debate histórico no se produce. La Guerra Civil sigue siendo una referencia constante en el discurso político, pero rara vez se discute en espacios donde exista una discrepancia real. El riesgo ya no es reescribir la historia, sino sentarse con quien no comparte el mismo relato.
Mientras tanto, el pasado permanece intacto y el presente se sigue explicando a través de monólogos paralelos.
La memoria histórica sigue siendo demasiado sensible como para confrontarla
La desbandada que dejó el ciclo sin ponentes
El ciclo comenzó a desmoronarse cuando el escritor David Uclés anunció que no participaría tras conocer que compartiría espacio con el expresidente del Gobierno José María Aznar y el exdirigente de Vox Iván Espinosa de los Monteros. A partir de ahí, la retirada fue inmediata.
El dirigente de IU Antonio Maíllo, el escritor Paco Cerdá y la exvicepresidenta del Gobierno Carmen Calvo siguieron el mismo camino, dejando las jornadas sin masa crítica suficiente para celebrarse.
Principales renuncias:
| Nombre | Perfil | Motivo del rechazo |
|---|---|---|
| David Uclés | Escritor | Coincidencia con Aznar y Vox |
| Pablo Iglesias | Exvicepresidente del Gobierno | Marco ideológico del foro |
| Antonio Maíllo | Dirigente de IU | Desacuerdo con el cartel |
| Paco Cerdá | Escritor | Rechazo a los participantes |
| Carmen Calvo | Exvicepresidenta del Gobierno | Falta de garantías |
Pérez-Reverte y la invitación que no cuajó
Arturo Pérez-Reverte defendió la invitación a Pablo Iglesias asegurando que era “para que en vez de enviarnos escrachadores disienta de manera razonable y civilizada”. El escritor recordó además que tanto Iglesias —invitado en ediciones anteriores— como Vox han rechazado sistemáticamente participar en este tipo de encuentros.
La coincidencia resulta llamativa: los polos ideológicos opuestos coinciden cuando el escenario no resulta favorable. La Guerra Civil, una vez más, se queda sin debate público mientras todos aseguran que el problema está en el otro lado de la mesa.
Las jornadas previstas en Sevilla no se celebrarán. No por falta de interés histórico, sino porque el marco, según parece, sigue siendo demasiado peligroso.
El ciclo iba a celebrarse entre el 5 y el 9 de octubre y contaba inicialmente con más de diez ponentes antes de su cancelación.







