Japón conmemora el 80 aniversario de Hiroshima con un emotivo llamado global contra las armas nucleares

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Japón conmemora el 80 aniversario de Hiroshima con un emotivo llamado global contra las armas nucleares

Supervivientes del bombardeo, líderes políticos y representantes de 120 países se reúnen para recordar la tragedia y renovar el compromiso por un mundo sin armamento atómico.

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Japón ha rendido homenaje a las víctimas del bombardeo atómico de Hiroshima con una ceremonia marcada por la memoria, la emoción y la advertencia de los supervivientes ante la creciente militarización mundial. El acto, celebrado en el 80 aniversario del ataque, reunió a más de 50.000 personas y puso el foco en la urgencia de preservar el recuerdo histórico y evitar futuras catástrofes nucleares.. Japón revive el horror de Hiroshima 80 años después y lanza un mensaje al mundo: nunca más. Con la sombra del conflicto en Ucrania y la amenaza creciente de una nueva carrera armamentística, Hiroshima se convirtió este 6 de agosto en el epicentro del llamado global por el desarme nuclear. Entre campanadas de paz y palomas blancas, los supervivientes —cada vez menos y más ancianos— recordaron la tragedia sufrida y exigieron responsabilidad a los gobiernos actuales. La voz de los supervivientes: “No quedará nadie para contarlo” “No nos queda mucho tiempo”, advirtió la organización Nihon Hidankyo, premiada con el Nobel de la Paz en 2024 por su lucha contra las armas nucleares. Sus palabras reflejan la preocupación por el envejecimiento de los hibakusha, los supervivientes de los bombardeos de 1945, cuya edad media ya supera los 86 años. “No quedará nadie para transmitir esta triste y dolorosa experiencia dentro de 10 o 20 años”, lamentó Minoru Suzuto, de 94 años, tras arrodillarse ante el cenotafio. Como él, muchos temen que el testimonio directo desaparezca justo cuando el mundo parece olvidar las lecciones de Hiroshima. Un homenaje multitudinario y simbólico Más de 50.000 personas participaron en el servicio conmemorativo, al que asistieron representantes de 120 países y regiones, incluidas Rusia y Bielorrusia, países poseedores de arsenal nuclear. A las 8:15 horas —la misma hora en que cayó la bomba— se guardó un minuto de silencio acompañado por el repique de la campana de la paz. Durante la ceremonia, el primer ministro japonés, Shigeru Ishiba, ofreció flores en el cenotafio conmemorativo y reiteró su compromiso con la causa: “Transmitiremos al mundo los horrores de la bomba atómica y lideraremos los esfuerzos internacionales para evitar que se repita una calamidad semejante” Palomas blancas surcaron el cielo de Hiroshima tras el discurso del alcalde Kazumi Matsui, quien alertó sobre la creciente aceptación global de las armas nucleares como medida disuasoria, incluso tras conflictos como la invasión rusa de Ucrania o las tensiones en Oriente Medio. Advertencia ante la creciente militarización “Estas políticas equivocadas pueden causar consecuencias totalmente inhumanas”, advirtió Matsui, instando a las nuevas generaciones a no repetir los errores del pasado. El alcalde denunció la erosión de los marcos de paz construidos durante décadas y advirtió del riesgo de normalizar el uso de armas nucleares para la seguridad nacional. La organización Nihon Hidankyo también fue clara: “Nuestro mayor reto ahora es cambiar, aunque sólo sea un poco, a los Estados poseedores de armas nucleares que nos dan la espalda” El legado de Hiroshima: memoria y compromiso El bombardeo de Hiroshima, perpetrado por Estados Unidos con la bomba The Little Boy el 6 de agosto de 1945, dejó 140.000 muertos. Tres días después, The Fat Man cayó sobre Nagasaki y mató a 70.000 personas más. Ambas acciones precipitaron la rendición de Japón el 15 de agosto y el fin de la Segunda Guerra Mundial. Hoy, Hiroshima no solo conmemora a sus víctimas. También actúa como faro moral y símbolo internacional de resistencia ante el uso de la energía nuclear con fines bélicos.

Japón ha rendido homenaje a las víctimas del bombardeo atómico de Hiroshima con una ceremonia marcada por la memoria, la emoción y la advertencia de los supervivientes ante la creciente militarización mundial. El acto, celebrado en el 80 aniversario del ataque, reunió a más de 50.000 personas y puso el foco en la urgencia de preservar el recuerdo histórico y evitar futuras catástrofes nucleares.

Japón revive el horror de Hiroshima 80 años después y lanza un mensaje al mundo: nunca más. Con la sombra del conflicto en Ucrania y la amenaza creciente de una nueva carrera armamentística, Hiroshima se convirtió este 6 de agosto en el epicentro del llamado global por el desarme nuclear. Entre campanadas de paz y palomas blancas, los supervivientes —cada vez menos y más ancianos— recordaron la tragedia sufrida y exigieron responsabilidad a los gobiernos actuales.

La voz de los supervivientes: “No quedará nadie para contarlo”

No nos queda mucho tiempo”, advirtió la organización Nihon Hidankyo, premiada con el Nobel de la Paz en 2024 por su lucha contra las armas nucleares. Sus palabras reflejan la preocupación por el envejecimiento de los hibakusha, los supervivientes de los bombardeos de 1945, cuya edad media ya supera los 86 años.

No quedará nadie para transmitir esta triste y dolorosa experiencia dentro de 10 o 20 años”, lamentó Minoru Suzuto, de 94 años, tras arrodillarse ante el cenotafio. Como él, muchos temen que el testimonio directo desaparezca justo cuando el mundo parece olvidar las lecciones de Hiroshima.

Un homenaje multitudinario y simbólico

Más de 50.000 personas participaron en el servicio conmemorativo, al que asistieron representantes de 120 países y regiones, incluidas Rusia y Bielorrusia, países poseedores de arsenal nuclear. A las 8:15 horas —la misma hora en que cayó la bomba— se guardó un minuto de silencio acompañado por el repique de la campana de la paz.

Durante la ceremonia, el primer ministro japonés, Shigeru Ishiba, ofreció flores en el cenotafio conmemorativo y reiteró su compromiso con la causa: “Transmitiremos al mundo los horrores de la bomba atómica y lideraremos los esfuerzos internacionales para evitar que se repita una calamidad semejante”

Palomas blancas surcaron el cielo de Hiroshima tras el discurso del alcalde Kazumi Matsui, quien alertó sobre la creciente aceptación global de las armas nucleares como medida disuasoria, incluso tras conflictos como la invasión rusa de Ucrania o las tensiones en Oriente Medio.

Advertencia ante la creciente militarización

Estas políticas equivocadas pueden causar consecuencias totalmente inhumanas”, advirtió Matsui, instando a las nuevas generaciones a no repetir los errores del pasado. El alcalde denunció la erosión de los marcos de paz construidos durante décadas y advirtió del riesgo de normalizar el uso de armas nucleares para la seguridad nacional.

La organización Nihon Hidankyo también fue clara: “Nuestro mayor reto ahora es cambiar, aunque sólo sea un poco, a los Estados poseedores de armas nucleares que nos dan la espalda”

El legado de Hiroshima: memoria y compromiso

El bombardeo de Hiroshima, perpetrado por Estados Unidos con la bomba The Little Boy el 6 de agosto de 1945, dejó 140.000 muertos. Tres días después, The Fat Man cayó sobre Nagasaki y mató a 70.000 personas más. Ambas acciones precipitaron la rendición de Japón el 15 de agosto y el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Hoy, Hiroshima no solo conmemora a sus víctimas. También actúa como faro moral y símbolo internacional de resistencia ante el uso de la energía nuclear con fines bélicos.

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