Según los expertos estas actividades ilegales, que serán contabilizadas en el PIB a partir de septiembre, no supondrán ningún cambio en la economía real. La economía británica va a crecer en 65.000 millones de libras, o un 5%, en relación al PIB actual debido a un malabarismo matemático; a partir de septiembre serán también contabilizadas actividades ilegales como la prostitución o el tráfico de drogas. Según las primeras estimaciones, el dinero que estas actividades aportan a la economía del país es similar al que deja la industria ganadera.
Alan Clarke, economista de Scotiabank citado por The Guardian, ha explicado que sobre el papel el crecimiento que experimentará la economía británica con esta inclusión será “masivo”, pero que ‘de facto’ estas actividades no se incorporan a la economía real, puesto que siempre han estado ahí. Es decir: las arcas del Estado no se llenarán un ápice.
¿Cuáles serían entonces las posibles ventajas? El propio Clarke da alguna pista: los costes de financiación del Estado podrían bajar gracias a un cuadro macroeconómico –el que pintará la nueva cifra del PIB- mucho más atractivo. En otras palabras: las finanzas públicas tendrán en apariencia un mejor aspecto y por lo tanto la confianza del mercado será mayor. A no ser, claro, que las autoridades ajusten el nuevo PIB a las cifras existentes de deuda. Algo que, en opinión del citado economista, podría suceder.
España también transita, entre otros países, por esta senda y prevé incorporar la economía ilegal este año a la Contabilidad Nacional, que también cambia de base, ponderaciones y definiciones. Todos estos cambios harán que el PIB de España aumente entre un 1% y un 2%, al igual que el de Italia o Portugal, gracias a la nueva contabilización, según publicaba hace unos días The Wall Street Journal basándose en datos difundidos por Eurostat a comienzos de este año.







