El Gobierno griego discute con la Troika la entrega de una nueva parte de las ayudas financieras, pero los acreedores exigen más austeridad. Los sindicatos han paralizado con una huelga la capital a modo de protesta. Este miércoles han quedado paralizados los servicios públicos griegos debido a una nueva huelga de 24 horas convocada en el país mediterráneo por los funcionarios. El contexto de esta protesta es la negociación que Antonis Samarás, primer ministro de Grecia, mantiene en estos momentos con la Troika para activar un nuevo tramo de las ayudas a cambio de nuevos recortes.
La medida de fuerza de los sindicatos del sector público ha afectado, según los medios locales, a las labores en la mayoría de los ministerios. Además, esta tarde se espera una manifestación que recorrerá el centro de Atenas. Los funcionarios ya han advertido que preparan otra huelga, esta vez de 48 horas, para el 19 y 20 de marzo.
Esta huelga coincide en tiempo con las negociaciones sostenidas desde hace meses con los acreedores internacionales que han extendido los créditos de rescate y en las que el Gobierno es renuente a imponer mayor austeridad económica en un país que ya está agotado después de seis años de recesión. «Creemos que concluirán para el domingo», dijo el portavoz del gobierno, Simos Kedikoglou, a la cadena televisiva Antenna. «Estamos cerca de la finalización de la crisis, y esta es la última consulta importante», agregó.
Grecia sufrió a finales de 2009 el azote de una turbulenta crisis financiera que después devino en depresión económica. La economía se ha contraído aproximadamente en una cuarta parte mientras que el desempleo se ha elevado a más de 25%. Desde mayo de 2010, Grecia ha dependido de créditos de rescate por miles de millones de euros llegados desde otros países de la Unión Europea que utilizan el euro así como del Fondo Monetario Internacional.







