El líder chavista decretó la semana pasada seis días de vacaciones por los carnavales. En consecuencia, la red de abastecimiento, ya de por sí maltratada por las protestas, se habría paralizado, según medios locales. Nicolás Maduro decretó la semana pasada que Venezuela celebraría una festividad de seis días de duración: enlazó la conmemoración del llamado Caracazo, el jueves 27 de febrero, con los carnavales, que tienen lugar este lunes 3 de marzo y el martes 4 de marzo. Su objetivo, según los analistas, era aliviar la tensión social que ya ha dejado 18 muertos en manifestaciones. Lo que ha conseguido: disparar la preocupación por el desabastecimiento.
Según informan varios medios latinoamericanos, estos días, coincidiendo con las vacaciones, se han registrado colas multitudinarias para poder obtener comida ante la parálisis del transporte de alimentos. Mientras tanto, la policía seguiría mostrando una actitud agresiva con miembros de la oposición convertidos desde hace un mes en manifestantes, según informa el portal peruano Trome. El Gobierno de Venezuela, no obstante, ha culpado de esta falta de tránsito a las protestas que se viven en regiones fronterizas opuestas frontalmente al régimen chavista.
El analista y politólogo John Magdaleno, citado por el diario uruguayo El País, no descarta que el anuncio de una semana de vacaciones por parte de Maduro sea una «estrategia para desactivar las manifestaciones en los próximos días». «Va a haber carnaval, va haber parranda, fiesta, disfraces… que viva el carnaval venezolano», dijo Maduro hace una semana ante sus simpatizantes.
Las manifestaciones, oficialistas u opositoras, son ya cotidianas en Venezuela desde principios de febrero y, en total, han dejado más de una decena de muertos. Algunos de ellos han sido provocados por la policía.







