Bruselas cambia una vez más de opinión y ahora considera que España crecerá el año que viene menos de lo esperado. La Comisión Europea ha vuelto, una vez más, ha cambiar sus previsiones de crecimiento para el año que viene. En primavera dijo que España crecería un 0,9%; ahora, sin embargo, considera que esa cifra será más moderada: un 0,5%. Previamente vaticinaba un 0,8%.
Estos vaivenes también han afectado a sus perspectivas para este año, aunque para mejor. Si en mayo Bruselas esperaba una contracción del 1,5%, ahora esa cifra se sitúa en el 1,3% pese a que el vicepresidente del Ejecutivo comunitario y responsable de Asuntos Económicos, Olli Rehn, ha advertido de que «los grandes ajustes que aún necesita» España, «ralentizarán la recuperación».
«España, se espera que vuelva al crecimiento en el tercer trimestre» de este año, ha dicho en una rueda de prensa el político finlandés, quien también ha calificado de «intolerable» el nivel del paro, aunque ha destacado que «parece haberse frenado» la destrucción de empleo en los últimos meses. El comisario también ha destacado que las exportaciones seguirán siendo el principal motor del crecimiento, mientras que la demanda doméstica moderará su caída.
La Comisión también resalta que, a pesar de la mejora de la que se benefician la deuda soberana y los bancos en los mercados financieros, el crédito sigue contrayéndose y «las condiciones de financiación para hogares y empresas siguen siendo difíciles, especialmente para los prestatarios más pequeños».







