El Gobierno de Finlandia se ha preocupado por mantener la máxima nota (AAA) durante la crisis del euro. Pero los expertos advierten que el precio ha sido demasiado alto. Una de las mayores preocupaciones que han tenido las autoridades finlandesas desde que comenzó la crisis del euro ha consistido en ver cómo mantener la máxima calificación crediticia (AAA) para demostrar así a los mercados su enorme grado de solvencia. Y de momento lo han conseguido, pero… ¿a qué precio?
El pasado 8 de octubre el Fondo Monetario Internacional (FMI) arrojó algunos datos sobre Helsinki que no vaticinan un corto plazo tranquilo en Finlandia: el PIB del país caerá un 0,6% en 2013, frente al 0,4% que se estima caerá la zona del euro. Además, el desempleo se elevó hasta el 7,6% en septiembre, desde el 7,1% registrado en agosto. Y las exportaciones cayeron un 11% este verano, y en comparación con el mismo período del 2012.
Además, la agencia Bloomberg, que ha consultado a varios expertos locales, ha informado de que las grandes empresas finlandesas –como Nokia– están siendo incapaces de encontrar nichos de mercado en los que volver a ganar relevancia. En consecuencia, los despidos y cierres de fábricas están a la orden del día mientras que, por otro lado, el Gobierno trata de mantener esa nota crediticia (AAA) a costa de endeudarse; el primer ministro, Jyrki Katainen, ya advirtió el mes pasado de que el país iba a superar el 60% en el ratio deuda-PIB por primera vez en su historia.
El gran problema de Finlandia, según se traduce de un informe publicado por Goldman Sachs a principios de este mes, es que sus empresas, antaño bien posicionadas para beneficiarse de la crecida registrada en los mercados emergentes, ahora han quedado obsoletas frente a gigantes como China, que acaparan la demanda que en su día acudía al país nórdico.
Precisamente, Katainen planea aprobar el mes que viene algunas reformas estructurales que costarán al país 9.000 millones de euros. Entre otras, se habla de una reducción del impuesto de sociedades desde el actual 24,5% hasta un 20%. ¿Su objetivo? Volver a competir.







