La presidenta brasileña Dilma Rousseff se reunirá con el presidente del Supremo Tribunal Federal de Brasil, Joaquim Barbosa, y su homónimo en el Senado, Renan Calheiros, para discutir sobre la reforma de un sistema político frecuentemente criticado por irresponsable y corrupto.
Aunque no sólo se reunirá con los máximos representantes del poder ejecutivo y legislativo brasileño. Dilma también tiene previsto verse con el presidente de la Asociación Brasileña de Abogados, Marcus Coelho, y con portavoces de algunos de los grupos que han organizado las protestas en las ciudades más grandes de la nación, en un intento por abrir el diálogo.
Estas reuniones surgen después de que la presidente brasileña dijera en un discurso televisado durante una reunión de gabinete que “Brasil necesita un debate público sobre un plebiscito para una asamblea constituyente sobre la reforma política”. A esto, Dilma añadió que “la reforma política ha estado en la agenda del país durante muchos años”.
Los líderes de los partidos de la oposición no ven con buenos ojos la propuesta de la reforma propuesta por Dilma, ya que consideran que “Rousseff está evadiendo responsabilidades y tratando de distraer a los manifestantes”.
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