El Gobierno de Suiza ha decidido restringir la entrada para trabajar en el país a los ciudadanos de la Unión Europea (UE) a partir del próximo 1 de mayo y durante un año, según ha anunciado la ministra de Justicia, Simonetta Sommaruga.
Berna activó la cláusula de salvaguarda incluida en el acuerdo de libre circulación de personas suscrito en 2002 con Bruselas, que le permite tomar este tipo de decisiones de manera unilateral y durante un período limitado, según indica Efe. Suiza extiende así sus restricciones, que ya afectaban a ocho países del este (Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia, Eslovaquia, Eslovenia y la República Checa), a todas las naciones miembro de la UE.
De esta manera, el Ejecutivo pone en marcha la medida reclamada por los partidos de la derecha del país y que es rechazada frontalmente por la formaciones de izquierda y las patronales.







