Si un gobierno es incapaz de combatir la corrupción, siempre le quedará la opción de legalizarla. Esto es lo que ha sucedido recientemente en Grecia, donde una nueva normativa acaba de otorgar el calificativo de «legal» a un soborno de lo más común, y que afecta sobre todo a consultas médicas y de orden público.
Según explica la bitácora Keep Talking Greece, en Grecia era práctica habitual entregar, previa petición, un pequeño sobre con dinero al médico de turno o al funcionario de turno, con una cantidad de dinero adicional a la fijada en la factura, prometiendo mayor celeridad en la gestión del asunto del trate la consulta. Esta práctica ha recibido siempre el nombre de «fakelaki» (pequeño sobre).
La normativa que ha legalizado el «fakelaki» fue presentada el pasado mes de marzo ante el Parlamento por el diputado Yiannis Panousis, del partido Izquierda Democrática, más conocido como Dimar. Esta formación política forma parte de la coalición que completan el PASOK y Nueva Democracia, y que es la que actualmente gobierna el país.
Por mayoría en el Parlamento se ha aprobado, entonces, que «la mera expresión de gratitud no puede ser considerada un soborno». Una frase polémica, si se tiene en cuenta que la original, presentada por Panousis, decía que “la mera expresión de gratitud sin valor económico añadido no puede ser considerada un soborno”. El diputado se ha quejado de la modificación.
Esta cuestión ha despertado un debate filosófico encabezado por el ministro de Justicia, Antonis Roupakiotis, que también pertenece a Dimar. Roupakiotis ha contestado a Panousis que cómo es posible que exista una «expresión de gratitud» sin valor económico añadido. Por su parte, el presidente de la Asociación de Médicos Helenos, Matina Pagoni, ha rechazado esta regularización y ha pedido que se retire.






