Esta es la nota con la que ha amanecido Wall Street: “El presidente Mariano Rajoy se ha movido para contener el escándalo sobre los supuestos cobros secretos que recibió él y otros líderes de su partido al prometer más transparencia en las finanzas públicas de los líderes políticos”. La distribuía la agencia especializada Dow Jones. Se supone que la transparencia ofrece respuestas. Respuestas que Wall Street, y el entramado financiero internacional en general, espera.
Las causas de esta espera son simples y no tienen tanto que ver con la credibilidad del propio Rajoy como con la desconfianza que podría llegar a invadir a los mercados si éste dimite y con él España pasa a encarar un futuro parecido al de Grecia: con los dos grandes partidos destrozados en materia de popularidad y formaciones jóvenes tratando de ganárselo mediante pactos y alianzas que pocos son capaces de prever ahora mismo.
De hecho, tanto The Wall Street Journal como el Financial Times, en sus informaciones sobre el asunto, han aclarado a sus lectores que Rajoy encara un riesgo muy relativo ahora mismo debido al pésimo estado en el que se encuentra la oposición, y en particular el PSOE con un líder, Alfredo Pérez Rubalcaba, que debe lidiar con casos como el de la Fundación Ideas o como el de Pepiño Blanco, que sigue imputado en el ‘caso Campeón’.
De momento, la prima de riesgo ha registrado cierto nerviosismo, y se ha situado en los 382 puntos básicos tras comenzar la jornada en los 350 puntos. La agencia Bloomberg ha explicado que este incremento se debe a dos factores: el ‘caso Bárcenas’ y la corrupción que afecta a Rajoy, en primer lugar, y las elecciones italianas, que tendrán lugar este febrero, en segundo lugar.







