La solvencia de la banca europea, otra vez en duda tras devolver las ayudas al BCE

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El próximo 30 de enero se abre el primer plazo para que los bancos puedan devolver la liquidez que el Banco Central Europeo (BCE) inyectó en el sector tras convocar, hace poco más de un año, una subasta (LTRO) a la cual acudieron 523 entidades que obtuvieron, en total, casi 490.000 millones de euros. Parece ser que en esta primera ronda se devolverá un 30% del total, lo que supone elevarse por encima de las expectativas de los mercados. Sin embargo, los expertos advierten contra el optimismo.

"El BCE ha anunciado que 278 bancos van a pagar alrededor de 137.000 millones de euros procedentes de las ayudas a tres años que recibieron del banco central", explica Jan von Gerich, analista del banco sueco Nordea, en una nota enviada a sus clientes este mismo viernes. Y prosigue: "Esta cantidad es más elevada de la que muchos esperaban, y por eso existe cierta presión para que se suban los tipos de interés".

No obstante, este mismo experto advierte que "uno no debe llegar a la conclusión de que la política monetaria va a tensarse y que los tipos van a comenzar a subir para bien". En palabras más sencillas: la cifra no está mal, pero la problemática de la liquidez en los bancos persiste. "Sería muy sencillo concluir que estos pagos rápidos [ha pasado un año de los tres que el BCE otorgó en sus plazos de devolución] van a darse también en las próximas semanas, pero no parece que vaya a ser el caso", dice el analista. Jan von Gerich no está solo en sus argumentos. Desde la bitácora especializada Zero Hedge han llegado a la misma conclusión.

La subasta mencionada fue una de dos. La segunda, que tuvo lugar dos meses después que la primera, inyectó en el sector 530.000 millones de euros adicionales que se podrán empezar a pagar a partir del próximo 27 de febrero. "Los pagos de esta operación podrían ser fácilmente menores, en proporción, a los registrados en la primera", ha explicado el experto de Nordea. Ambas convocatorias sirvieron para proveer grandes sumas de dinero a los bancos que entonces la necesitasen a un precio realmente barato: un 1% de interés. La esperanza era que así pudiese comenzar a fluir de nuevo el crédito, algo que no ha sucedido. Por el contrario, muchas entidades se han dedicado a realizar operaciones a corto plazo que ofreciesen rentabilidades altas. Es decir, a hacer negocio.

Sea como fuere, coincidiendo con la publicación de estos datos el presidente del BCE, Mario Draghi, ha explicado en el Foro Económico Mundial, y que se celebra estos días en Davos, que la zona del euro se encuentra mucho mejor posicionada que hace un año, gracias entre otras cosas a las reformas que se han realizado sobre todo a escala nacional. En cualquier caso, el banquero italiano ha lanzado dos advertencias.

La primera, que parecía especialmente destinada a Mariano Rajoy, consistía en explicar que aquellos países cuyos costes de financiación y competitividad han mejorado en los últimos meses gracias a las reformas (y a la inestimable ayuda de un BCE particularmente intervencionista), no deben dormirse en los laureles. Y la segunda, que la fragmentación de los mercados financieros seguía siendo un reto para el futuro de la unión monetaria.