La debilidad de la economía alemana amenaza a Merkel en pleno año electoral

Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on reddit
Share on telegram
Share on email

La canciller alemana, Angela Merkel, ha recogido otra muestra de descontento recientemente. Y eso, en un año que encierra unas elecciones generales (el próximo otoño), es peligroso. Esta vez ha sido Joerg Asmussen, el hombre de la líder democristiana en el Banco Central Europeo (BCE), quien ha dicho que Alemania va a comenzar a ser un ejemplo a no seguir en materia económica.

El término que se utiliza es el siguiente: “The Sick Man of Europe”. Y sirve para denominar al ‘pardillo’ de la clase. Es decir, al país al que en ese momento nadie querría parecerse en el Viejo Continente. Actualmente esa condición la ostenta, cómo no, Grecia. Antes de la crisis fue Portugal. E incluso, hace años, estuvo rondando a Francia y Alemania. Según Asmussen, el título de dudoso prestigio podría regresar a Berlín si la canciller sigue por ese camino.

¿Y cuál es ese camino? El de haber restado competitividad al país mientras, al mismo tiempo, se destinaban 300.000 millones de euros a rescatar a griegos, portugueses, irlandeses y a montar, al mismo tiempo, un colchón para no tener que llegar a esos mismos extremos ni con Italia ni con España.

Los últimos estudios pronostican que la economía alemana volverá a cobrar velocidad, pero a partir de 2014, con un crecimiento de más del 2% entonces. Son, por ejemplo, las últimas previsiones del Instituto de Investigación Económica DIW. El DIW, que figura entre los institutos más destacados en Alemania, espera que el Producto Interno Bruto (PIB) alemán crezca también este año aunque sólo el 0,9%, frente al 0,75% de 2012. No obstante, estas previsiones se consideran demasiado positivas dado el contexto de la región.